Vivimos entre dos pandemias: coronavirus e infodemia

Resulta que la pandemia del coronavirus no se trata sólo de un virus ante el que tenemos que hacer frente y quedarnos recluidos en casa; sino que ataca desde la (des)información y más aún hoy, que estamos tan pendientes de las redes sociales e internet, con lo que la llegada de información se da de manera espontánea. Pero ¡cuidado! Porque no todo lo que escuchamos o leemos es 100% confiable ni real; siempre están quienes generan fake news y quienes replican mensajes sin tener certezas de cuál es su origen.

Todos hemos recibido -en grupos de whatsapp o por Facebook- comentarios, flyers, cadenas o audios que especifican diversos datos respecto -en este caso- al COVID-19: ya sea informaciones de prevención; modos de protegerse; curas; testimonios o casos. En todas esas circunstancias, republicar y continuar la difusión de los mismos es colaborar con la pandemia del miedo que se generó. Entonces, si realmente queremos saber más, es importante consultar fuentes seguras como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Ministerio de Salud de la Nación (MSN).

Infodemia y coronavirus

Resulta que la OMS lleva largo tiempo refiriéndose a la sobreabundancia informativa falsa y a su rápida propagación, bajo el término infodemia. De ese modo, mientras el COVID-19 avanzaba,  la infodemia empezaba a hacerse notar: se trata de una práctica de difusión de noticias falsas o poco certeras y maliciosas sobre, en este caso, la pandemia del coronavirus y que, a lo único que contribuye, es a aumentar el pánico social.

El término infodemia fue utilizado, primeramente, por la OMS e introducido a la agenda argentina por la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.

La realidad es que la construcción de sentido, en el escenario de los últimos años y teniendo en cuenta la proliferación de desinformación; la velocidad que habilita internet y la conexión que se genera a partir de las redes sociales; es compleja. De ahí, que se generen comentarios; datos cruzados e informaciones confusas.

En este sentido, en el contexto pandémico que atravesamos, la difusión informativa que va desde prejuicios, suposiciones hasta viralización de falsos contenidos, es insostenible y parece crecer constantemente.

Hoy, reina un nivel de estigma social relacionado al COVID que podría vincularse a que se trata de una nueva enfermedad; la cantidad repentinas de muertes y el mismo avance del virus; las incógnitas que genera la propagación del mismo; el miedo natural a lo desconocido. Entonces, asociar ese miedo a los otros es fácil y eso, junto a la libertad que dan las redes, puede ser una trampa de desinformación: las palabras, como en todos los aspectos de la vida, son importantes y no deberían ser azarosas.

Escuchar a pacientes o personas que han sido tratadas por COVID o pacientes en recuperación es una opción importante. Así como escuchar la voz de quienes están al tanto y tienen noción certera respecto al virus.

El término infodemia entonces, no es casual y alude, puntualmente, a la masividad de estos mensajes. Se cree que  detrás de cada uno de ellos hay una finalidad puntual –ya sea política o dañina simplemente- y que pueden, o no, surgir de la necesidad de llenar vacíos. Pero la contrariedad aparece cuando nuestros amigos, vecinos, padres, madres,  abuelos, comparten y siguen extendiendo al cadena viral de esas publicaciones.

¿Cómo frenarla?

Las justificaciones ante el por qué de ese compartir desenfrenado, en general, son similares. Entonces, lo importante es que, en primer lugar, se entienda lo negativo del continuar propagando estos mensajes y en segundo, si desconocemos quién habló, quién aconsejó o aseguran fue “el amigo de un amigo”, no continuemos la viralización del mismo. Si no conocemos o tenemos certezas concretas del origen o fuente de esas publicaciones (que se da en modo video o audio también), no propaguemos ese accionar porque a lo único que contribuimos en afán de querer cuidar, es a generar una cadena de pánico y más desinformación.

Repetir entonces que sean chequeados los centros oficiales de información al respecto, no está de más. La página web de la OMS así como del MSN, están constantemente siendo actualizados. A nivel municipal, podemos referir a los perfiles en redes del Municipio o bien, el sitio web del mismo.

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