Violencia de género: un análisis de la actualidad

Atravesamos una época en la que la lucha por la conquista de derechos para la mujer está en constante movimiento y pisa fuerte -no sólo en Argentina, sino en el mundo-. Pese a eso, las cifras que registran femicidios y situaciones de violencia, aumentan constantemente. En charla exclusiva con Nuevo Día, la licenciada Claudia Biurrarena -jefa del Servicio de Violencia Doméstica Municipal, dependiente del área de Desarrollo Social-, hizo hincapié en la actualidad local y también, un recorrido sobre los cambios de los últimos tiempos.

“Este es un servicio que se creó en 1998 por ordenanza municipal. Se creó antes de la Ley de Violencia Familiar Provincial y surgió por demanda, para atender a mujeres en situación de violencia que buscaban ayuda” contó Biurrarena desde su oficina en el área.

Si bien la lucha feminista data de años, e implica una movilización que va más allá de las fronteras, en el último tiempo, los colectivos de mujeres han adquirido más fuerza y sus pedidos han llegado lejos; las conquistas han sido varias y ya no vivimos en el mismo escenario de hace diez, e incluso cinco años, pero la violencia machista -en todos los contextos, no sólo amoroso-, persiste: “a la actualidad, las leyes se han modificado y también las formas de intervención y las miradas sociales. Hay un contexto más adecuado y armado para dar otro tipo de respuesta a pesar de que las estadísticas no marcan que estamos trabajando bien del todo porque estamos en una escalada muy amplia y con números sorprendentes”, aseguró.

En este sentido, planteó que es constante el debate sobre cuáles son las cuestiones estructurales que faltan en el país para que la violencia disminuya y se pueda resguardar a las mujeres y niños que atraviesan esas situaciones, para que puedan tener un desarrollo integral de sus vidas. Aclaró que se habla mayormente, de mujeres y no de hombres porque, si bien la violencia a veces se ejerce del modo contrario, las cifras oficiales son incomparables en cuestión de un género u otro.

“Como el fenómeno de la problemática es muy complejo, también lo son las variables que intervienen, por ejemplo, en las situaciones en dónde el vínculo se sostiene desde hace muchos años, hay variables afectivas, psicológicas y habitacionales, entonces a mayor cantidad de años, mayor arrasamiento hay, y los episodios suelen ser más graves” contó Biurrarena asegurando que, cuando una mujer en ese contexto, se acerca a recibir asistencia o asesoramiento, las posibilidades para desvincularse o tomar medidas de protección, son menores “justamente por el daño que ocasiona sostener un vínculo con estas características”.

Más denuncias que antes

Biurrarena hizo un análisis positivo en relación a que, el último tiempo, se registraron más denuncias en casos de relaciones de noviazgo o primeros meses de convivencia, lo cual refleja el registro que se tiene de que algo sucede en ese vínculo y está mal: “las primeras nociones que aparecen no son el golpe o la amenaza de muerte, sino que surge el control a través de los celos, descalificaciones al grupo familiar o de amigos, ir alejando o coartar las posibilidades de estudio o trabajo porque ‘no me gusta el tipo de trabajo, el horario o con quién trabajas’” agregó.

Y afirmó que, actualmente, se denuncia mucho más que antes: “hace 10 años se llegaba al punto de huir para resguardar la vida; hoy vemos que las mujeres denuncian ante un insulto”.

Las formas de violencia y maltrato hacia la mujer son múltiples: institucional, económica, reproductiva, violencia política. “Nosotros abordamos siempre más lo familiar y vincular; la violencia que nosotros trabajamos es más en el ámbito íntimo de la familia, pero no deja de ser una réplica de lo que sucede en una situación de violencia en un ámbito laboral porque los mecanismos son los mismos: el abuso de poder, el control, la descalificación, la humillación”.

Si bien las movilizaciones y colectivos de mujeres han logrado, en sus múltiples luchas y reclamos, avanzar sobre esto, siguen existiendo descalificaciones de sectores o mentalidades que responden, aún, al sistema patriarcal, pero son muchas las ciencias que han aportado: desde la psicología, las ciencias sociales, la antropología, la sociología, lo jurídico lo que se transmite es que, ante situaciones de abusadores sexuales, por ejemplo, generalmente, hay una reiteración de los hechos. “Lo que nosotros podemos decir, desde el Servicio, es que no hay dispositivos para la atención de cuestiones de hombres maltratadores. No hay dispositivos locales y a nivel nacional son muy pocos. La mujer está dispuesta a recibir tratamiento y los hijos lo reciben también. Están dispuestos por la Ley y están en los organismos públicos, son gratuitos y los hombres que ejercen violencia podrían acceder desde el área de salud mental pero no son quiénes lo solicitan y esto indica algo que es el no registro del daño que está haciendo” contó la jefa del Servicio de Violencia Doméstico de la Municipalidad.

Cultura patriarcal

Se trata de un modelo aprendido; un modelo que repite lo que aprende en su modelo de origen, a lo que se le suma el peso cultural que apoya y contiene esas formas, por eso se habla de “cultura patriarcal”, “en donde hay una cultura en donde las decisiones pasaban por una sola persona que era el rol paterno y disponía las decisiones de los demás integrantes de la familia y era un lugar muy piramidal o verticalista sin otras opciones ni interrelación”. En este sentido, y para que se terminen las situaciones de violencia en la familia -y en todo ámbito-, se deberían tener relaciones igualitarias y a eso es a lo que se aspira.

Si bien los jóvenes de hoy crecen en medio de esta lucha y en un momento de visibilización para las mujeres y todas estas cuestiones, es más difícil de deconstruir cuando se viene de familias tradicionalistas y que no llevan un registro de estas cuestiones patológicas: “conlleva cuestiones de patologización, perversión que es más profundo, pero todos los casos no son iguales si bien hay un cierto patrón que se repite y lo podemos ver en los casos más extremos de femicidio, en dónde la persona que comete el femicidio tiene denuncias previas, a veces de la misma pareja y a veces de parejas anteriores, entonces eso determina que la conducta va a persistir”.

En casos de femicidio -que no se ven sólo por televisión, sino que suceden, y cada vez son más visibles y también en nuestra ciudad-, la justicia debe mediar un tratamiento de por medio y si no lo hace en el momento oportuno, es un riesgo para quienes están involucrados y a pesar de estas medidas, la mujer sigue siendo la única responsable de su seguridad: “nosotros facilitamos el otorgamiento de botones antipánico pero resulta que la cantidad de botones es insuficiente y la realidad es que la protección sigue estando sobre la mujer y no sobre el hombre. La perimetración resulta en una medida que termina no protegiendo porque lo que se observa es que se violan las perimetraciones, las custodias duran unos días, el botón antipánico lo puede accionar una mujer pero siempre sigue siendo ella responsable de estar atenta; sigue siendo la responsabilidad de la mujer y también es la responsable de hacer la desobediencia y radicar la denuncia de que el hombre no cumple la perimetral” agregó Biurrarena y sentenció que se trata de una de las grandes deudas del país el modificar las leyes, la regulación y prevención de estas situaciones donde, después, ya no se puede hacer nada y quedan vidas truncadas.

Construcción actual del lugar de la mujer

Es real que se ha marcado un hito que va por encima de las leyes de los países y trasciende lo nacional y local, y eso es algo que se refleja en todas partes del mundo: “los colectivos de mujeres saben realmente qué es lo que se busca que es la igualdad de derechos. Por eso para mirar esta problemática, hay que mirarla desde una perspectiva de género donde históricamente la mujer tuvo cercenados sus derechos”. Claro que existen los derechos humanos, pero han quedado desfasados en algunos aspectos, “parece que fueron en determinada época y para un tipo de persona o élite y también, con ésta mirada de que todos estamos incluidos en la sociedad por lo que todos tenemos derechos al acceso e igualdad de oportunidades porque si no aplicamos la igualdad, esto queda en un enunciado”.

El ejemplo más claro -y que hoy sigue vigente para dar crédito a estas luchas- es el derecho al voto que adquirieron las mujeres a partir de la Ley de Sufragio Femenino -también conocida como Ley Evita-, sancionada en 1947, y que abrió un nuevo paradigma al rol femenino dentro de la sociedad; a partir de la que la mujer tuvo voz sobre decisiones tan importantes como la legislación. Una normativa que buscaba, además, bajar la desigualdad y lograr equidad.

“La fuerza de estos movimientos nos da esperanza para trabajar en estos ámbitos tan arrasadores. Eso y que se esté empezando a hablar de las nuevas masculinidades, de los hombres que quieren tener otro lugar y poder mostrar sus emociones o ejercer su rol parental porque el machismo y la cultura patriarcal arrasa a ambos géneros” aseguró Biurrarena. La construcción actual del lugar de la mujer y diversidades, da, hoy, cierta esperanza para el camino que resta: “creo que en Argentina el cambio de paradigma se dio en 2015 con el primer ‘Ni una menos’ que fue el quiebre para construir algo nuevo. Lo que nos da desesperanza son las cifras y los casos puntuales que también nos toca vivirlos acá en la localidad” aseguró.

A nivel local

La oficina de Servicio de Violencia Doméstica trabaja conjuntamente con la Comisaría de la Mujer, que deriva un registro de las denuncias mensuales radicadas: “en lo que va de 2019, sin incluir diciembre, hubo 332 denuncias y el año pasado cerramos el año con 219 denuncias. Esto, pienso, que es un poco porque se está develando cada vez más las situaciones violentas y las mujeres no las están tolerando y otro, porque quizás hay una reacción subjetiva y cultural donde los hechos son gravísimos” reflexionó la Licenciada.

Sobre esto, es importante resaltar que todos los hechos que se denuncian -tanto en el Servicio local como en la Comisaría- son abordados por esta área y se mantienen en el anonimato: “las denuncias que se realizan se elevan al Juzgado de Paz y Ayudantía Fiscal de Coronel Suárez y lo elevan a Bahía Blanca. El Juzgado determina las medidas cautelares de protección y Comisaría, inmediatamente, manda copia de la denuncia a nosotros y el Juzgado de Paz también nos manda un oficio de intervención por el artículo N°7, para que asesoremos de forma integral a la persona denunciante”.

Después de la denuncia

Está claro que cada caso es diferente por lo que los modos de abordaje también lo son. En el caso de las parejas con hijos, depende de qué medida de protección solicita la mujer: si pide la exclusión del hogar, el Juzgado interviene, realizan los informes y pruebas correspondientes para que no sea una medida arbitraria y se la excluye del hogar por el tiempo que lo determina el Juez, que puede ser de hasta seis meses, y en ese término la mujer va a tener custodia, botón antipánico, tratamiento psicológico y se le ofrecen algunas acciones civiles como divorcio o cuota alimentaria.

En los casos en los que ocurre una situación de desprotección dentro de ese término, se acentúan las medidas y “eso ya depende del Juez de Paz y de si la denunciante decide retirarse, se trata de buscar un referente familiar o se cuenta con la Casa Refugio que, desde 2013, es un recurso institucional municipal propio, en donde entran con un protocolo y se pueden quedar con los hijos y el egreso se da o con un referente o cuando adquirió la posibilidad de alquilar una vivienda, pero con las medidas de protección mínimas” contó.

De cualquier modo, tanto la radicación de la denuncia como el pedido de medidas de protección son todas voluntarias, es decir que, desde el Servicio, no pueden retenerlas si eso va contra su voluntad o deseo, aunque sí, cada una debe firmar un documento para eso.

Difusión y controversia

Los medios de comunicación son formación de cultura e ideas y tienen una fuerza muy importante en la construcción ideológica y de pensamiento de las personas. Uno de los mayores avances se dio en que dejaran de tildarse los casos violentos de femicidio como “crímenes pasionales”, así mismo el detalle del hecho siendo amarillistas y poniendo en el eje del detalle morboso a la víctima e incluso, muchas veces, haciéndola responsable de su propia muerte.

“En el Código Penal, a partir del 2012, el ‘femicidio’ también fue una conquista para las mujeres y para la sociedad en general. Hubo muchísimos avances. Quienes trabajamos en esto desde hace años, sabemos que realmente hay un antes y un después, ya no es lo mismo. Creo que no se retrocede porque se está cuestionando e interpelando a los núcleos más duros y ortodoxos en cuánto a pensamientos y lugares sociales” sentenció Biurrarena y finalizó asegurando que “la legalización del aborto es una de las grandes deudas pendientes, que va a ser un proceso en el que tiene que haber consenso porque en el mundo y la sociedad vivimos todos, los que están a favor, en contra, los creyentes y los que no, pero es, como dicen muchísimos especialistas, una cuestión de salud pública, más allá de la creencia personal. No es una cuestión de índole privada y la empatía es fundamental. Que falta mucho, sí, falta mucho pero hubo un gran recorrido”.

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