Un gran gesto: Compró un fichero usado, encontró un millón de pesos y lo devolvió

“No me da la cara para quedarme con algo que tiene dueño, sería un peso en el alma de por vida”

Gustavo Rovira, vecino de la localidad de Pehuajó, vive en la zona rural, apasionado por la música, suele hacer presentaciones en vivo a través de Facebook tocando el acordeón para sus seguidores. El pasado 20 de abril al mediodía abría su transmisión diciendo que va a haber música, pero primero les quiero compartir “un acontecimiento único e irrepetible en mi vida que me paso”.  Fue testigo y actor principal de una gran obra que empieza a replicarse en las redes. Nos cuenta en primera persona lo sucedido.

Crónica en primera persona de los hechos:

“me pasó una cosa insólita y creo que única, los que me conocen, saben que estoy domiciliado en Pehuajó pero vivo en zona rural, mi madre me pidió que busque un armario o alguna cajonera para guardar la contabilidad. Miro en el compraventa de pehuajó (avisos clasificados) y vimos que había en venta unos ficheros que eran 9 módulos mi madre elige uno y yo elijo otro. Uno de los cajones los cargo completo muy pesado; el otro armario lo desarmo y cargo todo a la caja de la camioneta, con los cajones llenos de carpetas. Eran las 3 de la tarde, quedó todo cargado y me fui a dormir la siesta, yo pensé una vez me robaron el auxilio, seguramente ahora me van a robar los cajones, pero bueno no paso nada. Me vengo para el campo y descargo todo la estructura del armario y los cajones que estaban llenos, empecé a vaciar todos, la idea era, lo limpio bien así después los pinto.

La sorpresa fue a las 12 de la noche, cuando estaba vaciando los cajones y sacando las carpetas me encuentro con dos sobres, la intriga era que había en esos sobres!!! Había dinero en efectivo, en uno $180.000 y en otro u$s7.213 lo cual ya era muy tarde como para comunicarme con la gente a la que había comprado los muebles.

Yo a mi madre no le digo nada, no pude dormir hasta las 5 de la mañana. Es más cuando los compré les hice un chiste, y si hay plata? les dije, y me la devolves dijeron ellos y nos reímos todos. Me desperté a las 8 y media de la mañana con un dolor de estómago y dolor de cabeza tremendo. Enseguida me llamaron para decirme que en tal cajón y en tal fichero hay dinero; yo les dije si quedate tranquilo que el dinero está. Me di cuenta anoche y era muy tarde como para andar llamando. Resulta que la persona que puso a la venta los módulos no sabía que el dinero estaba ahí guardado pero otra persona de la empresa sí.

Nos conocemos desde hace años, mi familia es clienta de esa empresa desde antes que yo naciera.  Estuvo a la deriva porque los cajones estuvieron en la caja afuera toda la tarde y cualquiera los podría haber agarrado. Lo quería compartir con ustedes porque es una cosa única y no creo que se vuelva a repetir, lo devolví a la familia me agradecieron y así continuamos la vida. Encontré aproximadamente un millón de pesos de los cuales hace un par de horas lo devolví a la familia. Así que ahora si ustedes quieren voy a tocar un tema, porque cada vez que hago una transmisión es para hacer música con el acordeón, vamos a hacer algo de música, voy a tocar un par de temas y me voy a acostar un rato la siesta porque anoche no pude dormir”.

La transmisión de los hechos quedó publicada en su muro de la red social y a partir de ahí tuvo muchísimas réplicas por parte de la ciudadanía y los medios de la región, hecho que en una conversación que mantuvimos con Gustavo nos dijo: “la conclusión que saco es por la respuesta en la gente me doy cuenta los valores que nos faltan, lo que tendría que ser algo normal y no pedir nada a cambio, la gente y los medios lo toman como novedad porque si resaltamos algo es porque eso mismo nos está faltando”.

Dato curioso

Minutos antes de la entrevista con este medio, Rovira fue víctima de un intento de estafa a través de una plataforma de venta virtual donde tiene una publicación de un artículo en venta.  Esto nos decía: “Un tipo me escribió y me dice ahí te hice la transferencia, y yo vi el ticket así nomás y vi que decía $ 35.000 pero en vez de mandarme una transferencia era una orden de débito. Menos mal que no tengo habilitado el teléfono celular para débito, sino me hubiera sacado de mi cuenta lo que yo pido por lo que tengo en venta. Igual en mi cuenta tengo $200 pesos pero quedaba pendiente el débito y en algún momento me iba a estafar. El origen de los fondos era el mío. Si yo tuviera la plata en la cuenta me estafaba”

Un último párrafo dedicado a los lectores, quizás debamos recapacitar un poco más y juzgar menos. Estas líneas pertenecen a una publicación hecha por Gustavo luego de ver y leer las repercusiones: “ Para los comentarios que leo, que soy un boludo por devolver el millón de pesos. No me da la cara para quedarme con algo que tiene dueño. Sería un peso en el alma de por vida y me señalen con el dedo toda la familia o la sociedad por delincuente. Ahora estoy feliz porque no perdí un millón, o sea nunca lo gané tampoco. Lo que gané es el caluroso aplauso de mis seres queridos y gente que no conozco también. Mi madre se emociona en cada mensaje que escucha o lee”

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