Tuberculosis: 4 casos en el Hospital y la importancia de la consulta médica

En un contexto en el que es más fácil dejarse llevar por las psicosis generalizadas por distintos virus y enfermedades que se propagan, es de vital importancia poner paños fríos y aclarar ciertos datos al respecto que, en medio del desconcierto y el pánico, quedan totalmente invisibilizados. En ese sentido, hablar de tuberculosis, suele despertar ciertos prejuicios prestablecidos y estreotipos respecto a esa enfermedad que no son reales y generan más desconocimiento, por ende, descuidos y falta de conciencia.

En diálogo con Nuevo Día, la doctora Adriana Ferrari -referente de tuberculosis en Coronel Suárez- brindó información sobre los casos que, actualmente, se están tratando en el Hospital Municipal “Raúl A. Caccavo” y también detalles de la enfermedad para derribar falsos conceptos.

“La tuberculosis es una enfermedad infecciosa producida por el bacilo de Koch que afecta a los pulmones, pero también puede afectar otros órganos como la pleura, los riñones, gánglios; otras partes del cuerpo como huesos, ya que existe la tuberculosis ósea, pero la sintomatología es bastante clara y no empieza en forma aguda sino que tiene un curso subagudo crónico” aclaró Ferrari.

En este sentido, explicó que, contrariamente a lo que ocurre con otras enfermedades, en el caso de la tuberculosis los síntomas se presentan de modo progresivo, es decir, el paciente no suele enfermarse de un día para otro, si no que los síntomas aparecen lentamente: “a veces el paciente empieza a sentirse adaptado a eso y no lo lleva a consulta tan rápidamente como en otras situaciones de enfermedad”.

Sobre esto entonces, es importante esclarecer cuáles son esos síntomas y cómo identificarlos como tales. En primer lugar, siempre aparece un cuadro febril acompañado de sudoración nocturna, además de pérdida de peso y pérdida de apetito, por ende, adelgazamiento. En caso de tratarse una tuberculosis pulmonar, aparecerá fatiga; si es ganglionar, gánglios que aumenten de tamaño y en el caso de la renal, genitourinaria y ósea, tienen síntomas específicos de cada zona.

Claro que no todas las situaciones en que se presenten alguno o varios de estos síntomas indican tuberculosis pero, como indica la doctora Ferrari, ahí es donde cobra relevancia el rol de la consulta a tiempo con un médico. Por lo general, si los síntomas se dan de manera reiterada, desde hace algunas semanas o días, es de fundamental ser examinado.

Tanto la sudoración como la fiebre son reiteradas y suelen darse en altos niveles, por ejemplo, al extremo de mojar la cama por la sudoración: “el tema es que el paciente consulte precozmente, es decir, si lleva 15 o 20 días con esos síntomas, no piense que se le va a pasar, si no venir y consultar” indicó.

En ese sentido, aseguró que las consultas de este tipo “no se dan rápidamente en esa situación. En general, primero, suelen ir a un médico clínico que tiene que sospecharlo y pensarlo para poder derivarlo a un neumonólogo para concretar el diagnóstico” contó Ferrari y advirtió que el diagnóstico “se hace muy fácil en la pulmonar y es juntando esputo, catarro que se analiza de forma directa y el resultado se tiene en 24 horas. Acá, se deriva a Bahía Blanca para cultivo y con una radiografía de tórax y un laboratorio, ya se nos autoriza a iniciar un tratamiento”.

Todos podemos contraer tuberculosis

Si bien no se necesita mucho para obtener un resultado fehaciente que informe si el paciente padece o no esta enfermedad, Ferrari indicó que, para poder diagnosticar fácilmente, “sobre todo tenemos que sospecharlo y ¿en quiénes lo sospechamos? En cualquier individuo, todos, todos, todos, de cualquier edad, de cualquier clase social, estamos expuestos al contagio” aclaró.

En ese sentido aseguró que, si bien todos estamos vacunados “en algún momento de nuestra vida, estamos expuestos al bacilo de Koch porque es alcohol resistente y tiene algunas características que lo hacen mantenerse en el ambiente, entonces, en algún momento, estamos en contacto”.

Aseguró que hay quienes pueden ser más propensos al contagio y en primer lugar, se trata de quienes tienen bajas defensas, “entonces ese bacilo con el que tuvimos contacto alguna vez o uno nuevo, puede generarnos esta enfermedad”. También hizo hincapié en las personas que tienen enfermedades predisponentes por las que las defensas bajan: “la diabetes es una; cualquier patología previa respiratoria o cardíaca; también las personas que viven en lugares cerrados” y agregó que “un adulto joven, aparentemente sano, puede enfermarse”.

Desterrar prejuicios

Son varios y diversos los prejuicios que rodean a la tuberculosis: “es un indicador de pobreza”; “sólo se contagian las personas humildes” y se puede seguir una lista, alguna vez escuchada -o repetida- por todos, pero la doctora Ferrari hizo fundamental hincapié en desmentirla: “todas las clases sociales están expuestas, no existe tal cosa como que es una enfermedad de las clases más marginadas” indicó y sí reconoció que, muchas veces, quienes tienen menos recursos, se ven  más limitados a consultar por lo que “la consulta se hace más tardía y uno tiene que hacer los controles de foco mucho más intensos porque las formas de convivencia o los espacios de los domicilios son chicos y vive mucha gente; datos que son importantes a la hora de examinar el foco”.

“A lo largo de los años, vemos que es una enfermedad que está en todas las clases sociales y sin ninguna predisposición más que, a veces, los factores inmunitarios que podemos tener” agregó.

¿Cuál es el tratamiento?

La doctora Ferrari manifestó que el tratamiento varía dependiendo el estado de avance de la enfermedad, por lo que cada paciente será tratado de acuerdo a su necesidad.

“La medicación la manda el Ministerio de Salud de la Provincia, a nosotros nos la manda Región Sanitaria, o sea que no tiene ningún tipo de costo para el paciente y se hace un esquema de entre seis meses y un año de tratamiento, de acuerdo al tipo de tuberculosis, la localización y las características del paciente” explicó.

Se trata de un tratamiento que debe ser muy controlado “por la afección hepática; la afección neurológica periférica y a veces, por uno de los medicamentos, la afección ocular” explicó Ferrari. En ese sentido, agregó que se trata de un tratamiento simple si al paciente “se lo diagnostica, lo trata y el paciente cumple, responsablemente pero, por el contrario, si el paciente abandona el tratamiento y consulta varios meses después, sin tener la enfermedad curada, puede que se generen resistencias entonces ahí, es muy complejo porque hay que  usar otras drogas que no provee el Ministerio, son muy costosas y la efectividad no es tan buena” aclaró y explicó que se trata de una “resistencia al tratamiento” que es un extremo al que no se debería llegar.

Una enfermedad que tiene cura

En pos entonces, de desterrar ciertos mitos que generan desconcierto, Adriana Ferrari aseguró que se trata de una enfermedad que tiene cura, siempre que se cumpla de manera correcta y constante con el tratamiento asignado: “es cierto que, para muchos, en el inconsciente colectivo, queda como que no existe más y la verdad es que hay y mucha”.

“Trartamos alrededor de seis a ocho pacientes al año pero lo bueno es que, en las ciudades chicas como la nuestra, tenemos ciertas ventajas como lo es no perder al paciente. Es decir, si no viene a buscar la medicación, sabemos cómo encontrarlo”.

“Nos ha pasado de tener, hace un año, un paciente muy rebelde al tratamiento y fue muy difícil por lo que tuvimos que hacer una denuncia con la infectóloga y recurrir a un Juez” contó y explicó que, por lo general, la rebeldía aparece porque “hay casos de adicción o de situaciones familiares o personales especiales que no tienen tan buena adherencia al tratamiento” pero agregó que “gracias a la colaboración de la enfermera de la sala periférica cercana al domicilio y la insistencia nuestra, el paciente está haciendo el tratamiento como corresponde”.

Atentos a los modos de contagio

Para contagiarse de tuberculosis uno necesita un contacto de muchas horas y mucho tiempo, por eso, casi siempre, se contagian los familiares” explicó Ferrari. En este sentido, indicó que no se trata de estar diez minutos con un paciente tuberculoso y contagiarse, si no que se da a través de muchas horas de exposición “por lo que siempre se estudia a los convivientes o a quienes compartan más de ocho horas diarias el espacio”.

Entonces, no necesariamente el contagio se da a partir de la tos o un estornudo, como se suele creer: “si el paciente tose y yo tengo buenas defensas, ese bacilo no me va a producir enfermedades porque ya tengo defensas” y allí es donde se vuelve a resaltar la importancia de responder ante los síntomas, ya sea de tos que perdura más de un mes; fiebre; sudoración; pérdida de peso o decaimiento y hacer una consulta.

La importancia radica en escuchar al cuerpo y tomar conciencia de la sintomatología que presente para pedir una consulta médica y ser evaluado. Es de total relevancia no asustarse ni generar paranoia porque se trata, como tantas otras, de una enfermedad que tiene un tratamiento efectivo: “si uno consulta precozmente, las formas de tratamiento son leves y tenemos excelentes resultados” aseguró la doctora Ferrari.

De todos modos, aclaró que hay un porcentaje “que no es tan alto” de pacientes que pierden la vida por tuberculosis, pero “por más bajo que sea, suele dar impotencia porque con una consulta a tiempo se hubiese podido prevenir”.

“Las cosas que son prevenibles es cuestión de educar e insistir; tratar de ayudar al paciente en esa adicción para poder tener una mejor calidad de vida y en este caso, que es una infección y nadie está exento a poder contagiársela; tenemos que estar atentos como profesionales para diagnosticarla y tratarla; siempre y cuando el paciente consulte” aseguró.

 

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