“Suárez da vida”: Residencia para Madres y 10 años de trabajo ininterrumpido

Gladys Pietra y Elisa Santamarina -voluntarias del Hospital en el área de Neonatología- hablaron de la actualidad de los servicios extendidos del área y de los logros y alcances obtenidos en estos años.

El servicio de Neonatología del Hospital Municipal “Raúl A. Caccavo” de nuestra ciudad es un espacio que recibe personas de varios puntos de la región: “han llegado bebés de Carmen de Patagones, Benito Juárez; de todos lados, no sólo de ciudades cercanas” contó Pietra y agregó que, es por ese motivo, que surgió la necesidad de generar un espacio que pudiera albergar a las mamás que necesitaban un espacio para dormir y muchas veces, no tenían los medios para pagar un hotel.

“No solamente hay madres de afuera, sino que hay madres de Suárez que viven lejos como las chicas que vienen de las colonias, no tienen movilidad propia y tienen que estar cada tres horas yendo y viniendo para sacarse leche o darles de comer a sus bebés y resulta engorroso cuando están tan lejos” agregó.

La Residencia para Madres es un espacio, dentro del Hospital -más concretamente en el edificio viejo, ubicado sobre Rivas-, que cuenta con las comodidades básicas para que, aquellas mujeres que tienen a sus bebés en Neonatología, puedan hospedarse, el tiempo que sea necesario, para cuidarlos y alimentarlos: “hay algunas que toman la Residencia de día y si a la noche pueden buscarlas, van a sus casas para descansar bien o quizás tienen otros chicos. A veces se quedan un mes o dos meses” contó Santamarina.

El espacio fue cedido por el Hospital, “se compró igual que el Lactario; desde cero por Suárez da Vida y a partir de eso, hicimos donaciones, remates, eventos para recaudar los fondos necesarios” comentó Santamarina.

¿Cómo funciona?

El servicio ofrece una habitación con cuatro camas; un comedor con las comodidades básicas; televisión; heladera y microondas. También, cuenta con un espacio en dónde las residentes pueden lavar la ropa de sus bebés.

“Les damos las cuatro comidas que brinda el Hospital y las sábanas; ellas sólo tienen que mantener la limpieza del espacio pero es todo gratis” contó Pietra y aseguró que “es muy raro que la Residencia esté vacía”. “Generalmente,  las mamás de Suárez tratan de volver a sus casas pero cuando empiezan a dar de comer de noche, que ya no se tienen que sacar leche y tienen que estar cada tres horas, piden estar en la Residencia”.

Además se les entrega una llave porque, a cada una, se le asignan dos lockers: uno para ropa y pertenencias y otro para guardar platos o comidas ya que “en general, nunca se sabe con certeza el tiempo de estadía de las mamás y si se quieren comprar cosas para comer o demás, se pueden manejar”.

Siempre que hay una chica para ingresar a la Residencia, “nos llaman a alguna de las voluntarias, entonces vamos, les damos una ficha para llenar, entregamos la cama que pueden llegar a usar y la llavecita del locker”.

Se trata de una alternativa totalmente gratuita, en la que sólo se nombran dos condiciones fundamentales: no se permite el ingreso de nadie más que la mamá al espacio de Residencia, “ni otros hijos ni esposo porque es un espacio cerrado e íntimo para ellas” y también, que avisen en la cocina si se quedan o no a almorzar, para que las cocineras no preparen comida de más: “las cocineras son las mismas que cocinan para el Hospital y lo hacen por mera voluntad también” cuentan las voluntarias.

En ese sentido, es de destacar la labor de quienes coordinan y trabajan en el área ya que no todas las mujeres por dar a luz están en las mismas condiciones y la posibilidad de estar contenidas durante el proceso post parto y del cuidado de su bebé enfermo es esencial: “hay muchas mujeres que no tienen  ni obra social, entonces que tengan un lugar físico y una comida que no tengan que pagar, ya representa un montón para ellas; más toda la contención que tienen dentro del Hospital, desde todo punto de vista, con las voluntarias, las enfermeras, los médicos de neo y también la psicóloga social que es exclusivamente del área” agrega Pietra.

La posibilidad de residir, el tiempo que sea necesario, tan cerca de su bebé -porque no necesitan siquiera salir del edificio del Hosital para verlo- es importante porque representa además, una tranquilidad para las familias de las mujeres. “A veces vienen chicas menores con las mamás y saber que quedan en ese espacio, cuidadas y contenidas, les genera confianza”.

En ese sentido, la contención se da también entre las mujeres que comparten la Residencia porque están viviendo lo mismo. Es un momento de vulnerabilidad y falta de muchas certezas, miedo y angustia, entonces, desde las propias experiencias y momentos cotidianos, se genera una compañía que incluso, “suelen terminar en grandes amistades”.

“Hay mucha gente que desconoce este espacio y es más por el boca en boca, es decir, mujeres que pasaron por la situación y lo comentan o también cuando recorremos habitaciones y vemos madres internadas que están por tener un bebé, que les comentamos que existe esto y lo pueden tener en cuenta” comenta Santamarina.

Suárez solidario

Si bien, desde los inicios, las voluntarias han organizado diversas actividades para recaudar fondos, hoy mantienen el espacio con lo que tienen y aseguran que, actualmente, no existen necesidades urgentes más que “las sábanas que están un poco más viejitas, usamos sábanas blancas pero ya tienen años de uso y muchos lavados; y para eso tenemos una señora con lavadero en calle Alem, casi Avellaneda, y nos lava todo gratis, por eso lo cuento, porque es algo para reconocer” cuentan pero agregan que, en ese sentido, Coronel Suárez siempre “es un respaldo”.

“Suárez desde el principio ha sido generosísimo. La gente se enternece y genera empatía asique colabora, nunca hemos recibido un no y eso pasa con cualquier institución que se pone a trabajar en algo; siempre tiene respaldo de la sociedad” sentenció Pietra.

 

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