“Siempre estamos para ayudar a los más necesitados y acá nunca nadie se va sin nada, siempre algo se llevan”

En diálogo exclusivo para Nuevo Día, María Pastor -coordinadora de Cáritas- y Virginia Saint-Criqc -secretaria-, se refirieron a la actualidad de la Organización suarense; la ayuda de los vecinos y las dos sedes de asistencia.

Cáritas refiere a una organización perteneciente a la Iglesia Católica, que agrupa más de 160 organizaciones nacionales que realizan tareas de asistencia, desarrollo y servicio social. La sede suarense se mantiene en actividad desde hace sesenta años, ubicada sobre avenida Alsina, al lado de la Parroquia.

“Nosotros pertenecemos a la Parroquia, a la Iglesia Católica, pero atendemos a todo aquel que tenga una necesidad, no importa la religión que tenga, porque es la ayuda inmediata lo que les damos” comentó Saint-Criqc.

La organización se dedica a combatir la exclusión, marginalidad y pobreza y habilita a que las personas con menos posibilidades y recursos puedan acceder a alimentos y mudas de ropa.

Según la coordinadora Pastor, desde hace, aproximadamente, tres años “tenemos más cantidad de gente, sobre todo desde que empezó el problema de que no había fuentes de trabajo, de que la mayoría trabajaban en la fábrica y fueron despedidos”.

En ese sentido, cuenta que, tiempo atrás, han llegado a asistir cerca de 40 o 50 familias “y nos parecía mucha cantidad”; pero la realidad actual las vio superadas ya que, asisten alrededor 280 familias con ropa o alimentos y a otras, con ambas cosas.

El grupo de trabajo

Un poco más de veinte son las colaboradoras y voluntarias del área -tanto en la tradicional sede céntrica como en la ubicada en Mitre y Uriburu-. “La Casita”, como la denominan, es la segunda sede en la que un grupo de señoras colaboran. Entre ellas, un mínimo número, se dedican a la costura y así enmiendan prendas e incluso, fabrican pantalones de colegio para los chicos.

En general, esta sede adoptó la modalidad de compra-venta a módicos precios. Se realiza todos los lunes y miércoles de todas las semanas, durante todo el año. Aunque es para tener en cuenta que, en ésta época del año, mantienen un horario de verano que va de 17:00 a 20:00 y sino, durante el año, de 15:00 a 18:00.

“Esas ventas nos ayudan a solventar el espacio, porque también tenemos gastos en ambas sedes y hay que pagarlos” aclaran las voluntarias.

Y aunque desde la Organización no suelen realizar actividades extra, sí se desarrolla un tradicional almuerzo “que es por septiembre, en donde recaudamos fondos y además, hacemos ferias dos veces al año. Una antes de que comience el verano, cerca de noviembre, y otra antes de que empiece el frío, esa es una feria de invierno” comentó la Coordinadora.

Estas ferias se organizan en el salón San Cayetano, con una duración de una semana. En las mismas “se pone mucha ropa y la gente, a un precio módico, colabora. Sucede que quizás con 600 pesos se llevan seis prendas” comentó Saint-Criqc.

Sobre eso, agregan que, todo lo que se recauda en esos eventos e incluso con la venta anual de ropa en la sede de Mitre y Uriburu, “es más que nada para la compra de alimentos” que, como anticiparon, realizan una vez por mes en un mayorista.

De cualquier modo, fueron determinantes en asegurar que reciben colaboración -ya sea de ropa o de alimentos- en cualquiera de las dos sedes. Así como de todas aquellas personas que quieran acercarse a colaborar como voluntarios del lugar: “si hay gente que quiere colaborar o venir a ayudar a Cáritas, son todos bienvenidos siempre” alentó Pastor.

¿Cómo se organiza la asistencia?

Ambas voluntarias contaron que se manejan a partir de un cronograma con fichas, es decir, cada familia a la que se le brinda asistencia, queda registrada en los papeles; lo que también, les permite a ellas como coordinadoras mantener un control de lo que se entrega: “hay un fichero de ropa y otro de alimentos. Quizás hay familias a las que se asiste con ambas cosas, eso depende. Cada familia puede venir una vez por mes, aunque hay quienes vienen una vez por temporada. En eso no hay restricciones”.

Con la asistencia alimenticia hay ciertos recortes que tienen que ver, más que nada, con la cantidad de personas que componen cada núcleo familiar porque, como explican, “no es lo mismo una familia de dos personas que una de cinco o siete”.

En lo que tiene que ver con mudas de ropa, aseguraron que no hay mayores inconvenientes ni faltantes porque “porque la gente dona muchísimo” pero agregaron que, de cualquier modo, “la gente que quiera colaborar puede acercarse; hay mucha gente que ya lo hace y también estamos recibiendo otras donaciones” contaron.

En ese sentido, desde octubre, la sede local recibe una donación, por semana, de 50 litros de leche “que repartimos durante la semana y también, una vez por mes, hay un señor que trae una colaboración para que compremos papas”. Claro que se trata de ayudas de suma importancia para Cáritas dado que son las necesidades más básicas de cualquier persona las que se ayudan a cubrir a partir de estos gestos de vecinos suarenses.

También reflexionaron sobre una posible solución a tanta necesidad: “lo único que podría arreglar esta situación es que haya fuentes de trabajo”; situación que hoy atraviesa a miles de personas, no sólo en nuestra ciudad.

De cualquier modo, al día de hoy, “el balance que hacemos es muy positivo del trabajo y de la acción organizada desde acá. Siempre estamos para ayudar a los más necesitados y acá nunca nadie se va sin nada, siempre algo se llevan” finalizaron.

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