Rubén Rohwein y su emoción al recordar lo vivido en Malvinas

Rubén Rohwein (foto archivo)
Sus miedos, las palabras y sus tiros con el fusil al paso de los aviones enemigos, son recuerdos imborrables que lo acompañarán toda la vida. Al conmemorarse 38 años de Malvinas, es importante rendir homenaje a los héroes que lucharon por la Patria. En Coronel Suárez la comunidad reconoce, cada 2 de abril, a los veteranos de guerra que son la fuente de consulta para conocer la verdadera historia de lo ocurrido en el Atlántico Sur.

Embarcado en el Buque San Antonio

La historia de Rubén Rohwein comienza un 28 de marzo, cuando fue embarcado en el Cabo San Antonio. En ese momento pertenecía al Batallón de Comunicaciones  del comando 181 de Bahía Blanca: “partió el Cabo San Antonio con seis de nosotros y el resto de la tropa lo hizo en el Rompehielos Almirante Irizar que zarpó, a las 19 hs. de Puerto Belgrano. Nos tocó custodiar los pertrechos de guerra como los equipos de comunicaciones, las cocinas de rancho, entre otras cosas”.

Comentó que, al pertenecer al área de comunicaciones, una vez que llegaron a la Isla todos fueron dispersados en varios puntos para desarrollar su tarea. En cuanto a su incorporación al Ejército, explicó que un 3 de febrero, en un grupo comando que era integrado por más de 40 personas “fui el único, tuve esa suerte. Cuando nos embarcaron nadie sabía cuál era su misión, en la previa y de casualidad, me entero por una conversación de un Sargento a un Subteniente que el domingo se iban a embarcar porque había una misión para cumplir y ese mismo viernes dieron la lista de los que participarían de la misión”.

“Le decía que se tenía que llevar uno de los soldados y escuché cuando le dijo que iba a llevar al soldado Rohwein. Una vez que leyeron la lista de los participantes de esa operación, nos llevaron al Hospital Militar donde realizaron análisis de sangre; volvimos a la Compañía y nos dieron un fusil; 5 cargadores de 20 tiros cada uno, equipo de correaje; un sable bayoneta; la bolsa de rancho y otros elementos” enumeró el ex combatiente.

Una terrible tormenta

Previo a llegar, relató un momento terrible que les tocó vivir en mar abierto: él y cinco compañeros, desde la cubierta del barco en altamar, tenían que cuidar los pertrechos “hasta hoy no entiendo cuál era el objetivo, si los equipos estaban amarrados con cuerdas de acero. A la altura del Golfo San Jorge nos agarró una tormenta de esas que sólo las conocen las que los vivieron, son terribles, esa situación arriba del barco fue tremenda ya que nunca habíamos navegado y todos estábamos igual”.

Refirió que la situación se puso tan tensa ya que dos compañeros de la desesperación se querían tirar, pedían por sus familias “fue muy angustiante y desesperante, había que contenerlos, vivimos una verdadera odisea. En un momento se abre una puerta y aparece el Teniente Coronel Seineldín que nos pegó un reto grande porque estábamos en esa posición y nos lleva a compartir lugar con el Regimiento de Infantería 25, ya que nos indicó que no podíamos permanecer en cubierta con semejante tormenta” explicó Rubén Rohwein.

“Pensé que me iban a matar”

Después de pasar por esa situación, el suarense y sus compañeros permanecieron en un pasillo recostados en el piso con el resto de los soldados ya que no había más camas, un Almirante se acercó y les dio la orden objetiva de la misión: “nos dijo que íbamos a la guerra y que tomaríamos Malvinas, creo que fui uno de los primeros que me largué a llorar porque lo primero que se me cruzó es que me iban a matar” expresó entre lágrimas.

Mencionó que, en ese instante, un compañero le aseguró que no tuviera miedo porque lo iba a cuidar: gestos que recuerda con cariño y que le permitieron seguir en contacto con esas personas. Recordó además que, tras el desembarco en las Islas “todo era distinto, no entendía nada. Me quedé haciendo guardia hasta las 5 de la tarde en el Puerto hasta que me relevaron y de 22 a 24 me tocó en la Iglesia Salesiana, en pleno centro. Al otro día me tocó ir al cuartel de los marinos y me reencontré con mis compañeros y con el Padre Vicente Martínez donde permanecí gran parte del tiempo”.

En cuanto al conflicto bélico, comentó que permanentemente sufrían ataques aéreos, navales y de artillería: “inconscientemente salía corriendo de mi pozo y le tiraba a los aviones que pasaban delante de mis narices pero gastaba municiones de gusto porque nunca así se derriba un avión. Un día, el Padre Vicente me dijo que, uno trata de colaborar con lo que tiene y puede y un poco fue así” rememoró.

Rubén Rohwein admitió que hubo muchos momentos que lo marcaron para siempre, de los buenos y malos; que forjaron su personalidad y aún hoy, lo acompañan en lo cotidiano. Cada acontecimiento ocurrido lo cuenta con gran emoción y muchas veces no puede contener esas lágrimas cuando recuerda todo lo que vivió en Malvinas.

“Regresar a las islas fue un cambio de vida”

En el 2010, tuvo la posibilidad de regresar a las Islas:  “fue un cambio en mi vida” se sinceró. “Gracias a Miguel Margiotta viajé, desde acá organizamos el cronograma y recuerdo que el primer día era llegar a mi posición, que estaba en el cuartel de los marinos y fuimos caminando. Cuando llegamos, la angustia y el impacto, no me dejó encontrar mi lugar y fue Oscar Teves el que me guió, ya que varias veces le conté sobre la ubicación y así logramos ubicarnos”.

Agregó que, el historiador Teves, regresó dos años más tarde a Malvinas junto a otro grupo de veteranos: “fue uno de mis compañeros, Hugo Coronel de La Colina, y ellos rápidamente reconocieron los lugares de las distintas posiciones a diferencia mía” refirió.

“No es una guerra, es una batalla”

En la actualidad, el mundo, está viviendo una situación particular sin precedentes respecto a la pandemia: “esto no es una guerra, es una batalla. Tenemos la posibilidad de que si nos cuidamos, podemos zafar, en el 82 no sabíamos”.

“Hoy con todas las comodidades, no puedo entender que, haya gente que no respete la cuarentena. Debemos cuidarnos y tomar conciencia, me preocupa muchísimo porque tenemos hijos y nietos para cuidar” finalizó.

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