¿Qué es y para qué sirve la ley de etiquetado frontal?

Dialogamos con la nutricionista Anahí Calvo, quien nos explicó en qué consiste el proyecto de ley que busca promulgar la alimentación consciente en las familias de todo el país.

El proyecto de ley de la Promoción de la Alimentación Saludable, más conocida como ley de Etiquetado Frontal, nace a raíz de la lucha de más de 140 organizaciones que se han juntado por diferentes motivos para promulgar una ley que envalentone los derechos de la alimentación de todos los ciudadanos, principalmente para cuidar a niños, niñas y adolescentes, que hoy por hoy conforman el grupo etario más damnificado ante el consumo de estos alimentos disponibles en el mercado.

“Los alimentos que hoy se venden son ultra procesados en su mayoría, es decir, tienen exceso de calorías, de azúcares, de sodio, de grasas totales y de grasas saturadas. Esos nutrientes críticos son los que a largo plazo generan obesidad y sobre peso, madres de otras patologías como diabetes, hipertensión y colesterol alto. Ante la publicidad de estos alimentos que los chicos demandan, se generan estructuras de ambientes obeso génicos, por eso se encuentra la necesidad de poder dar un corte con este ciclo que está perpetuándose”, explicó Anahí Calvo.

En la actualidad, Argentina tiene los índices más altos de obesidad y sobre peso de la historia. En la población adulta estamos hablando de un 61% de personas con exceso de peso, es decir que, de 10 argentinos, 6 tienen obesidad. En infancias menores de 5 años, tenemos un 13,6% de obesidad infantil, somos uno de los países con más obesidad infantil de Latinoamérica, y eso nos indica que tenemos que cambiar políticas públicas.

 

Los intereses económicos de la política

 

“El tratamiento de esta ley se vio postergada porque representa conflictos de intereses personales de los legisladores y empresarios que quieren cuidar sus intereses económicos, por ese motivo estamos todos los agentes de salud pregonando que se pueda promulgar sin modificaciones.

Esta sesión del Congreso, programada para tratar la ley de la Promoción de Alimentación Saludable era la primera sesión presencial desde el inicio de la pandemia, el pasado cinco de octubre, y no hubo quórum. Es una situación en la que tenían que estar trabajando. Por ese lado viene la bronca también, porque además estaban en el Congreso, detrás de las cortinas, no se presentaron voluntariamente, para que no haya quórum y no se trate esta ley, entonces uno tiene que empezar a mirar, exigirle a los legisladores, lo que realmente hay que exigirle como pueblo, independientemente de mi rol como nutricionista, lo estoy diciendo como consumidora, que uno sepa lo que está comiendo es súper importante, porque de eso depende la elección consciente de cada persona.

Me parece importante mencionar que, entre la media sanción de senadores y la fecha de diputados, una empresa multinacional muy grande donó millones de pesos al Ministerio de Salud para hacer programas de alimentación saludable en entornos escolares, es un chantaje, una forma de vetar la ley y de alguna manera presionar para que no salga. Es importante prestarle atención a que es la empresa más afectada si esta ley sale, ya que sacarían del juego de los rótulos aquellas frases prometedoras como “lo mejor para tu hijo, lo mejor para el crecimiento infantil” y diferentes tipos de publicidad desde dibujitos animados que hablan y comentan que son fuertes y sanos porque consumen determinado postrecito lácteo. Es importante demostrar qué es lo que realmente trae ese postrecito, casi un 40% de su formulación es azúcar puro, hay muchas cosas que uno tiene que empezar a demostrar”, dijo Anahí Calvo.

 

¿Qué propone la ley de Alimentación Saludable?

 

“Propone comenzar a anotar en los alimentos con información clara y oportuna, un sello octogonal, de tamaño no menor al 5% del paquete, es decir, que se vea claro, en el que se va a poder leer: alto en azúcares, alto en grasas, alto en sodio, alto en calorías. También se puede leer la leyenda: contiene cafeína, no recomendado en niños, contiene edulcorantes, no recomendado en niños.

Esos sellos proponen que el consumidor elija con conciencia, porque hoy por hoy, falta este punto.

Se propone, además, que se corten todas esas promociones, esos claims como se le llaman, para que se pueda traer información veraz, y no que los productores puedan poner lo que a su gusto les plazca y que vendan un producto que no es la verdad de lo que tiene adentro en el paquete. Persuaden, a través de diferentes técnicas de marketing. La más visual y agresiva es la publicidad por parte de los medios de comunicación en cuanto a los programas de televisión infantiles. En el horario llamado prime time, prendés un canal de dibujitos animados y aparecen automáticamente una cadena de alimentos ultra procesados, mandando información a esos niños, que la reciben y adoptan como parte de sus hábitos. Entonces, luego demandan un alimento que contiene estos nutrientes críticos.

Por eso, también propone que la publicidad se empiece a regular y que se regule la venta de este tipo de productos en quioscos de escuela. Todo lo que sea el sistema educativo no puede vender alimentos que tengan sellos. A su vez, el Estado Nacional quedaría limitado a no poder contratar productos con sellos para todo lo que represente sus sistemas de alimentación, es decir, penitenciarías, comedores escolares, hospitales, no pueden tener ningún tipo de producto con sello.

A su vez, lo que propone, es que haya según el Consejo Federal de Educación, un establecimiento de cartilla, en el programa de cátedras en todos los niveles educativos, de temas de nutrición y alimentación. Con ello podrían hacer educación nutricional en las escuelas para poder acompañar este proyecto de ley. Por eso es tan importante que se sepa que se debería promulgar sin modificaciones.

Otra cosa que aplica la ley, es que las donaciones que puedan llegar a hacer las empresas multinacionales para seguir manteniendo su estatus y seguir metiéndose en las casas de las personas se limita, ya no se pueden recibir donaciones de ultra procesados en comedores. Eso también limita que se enferme a la población por el mal uso de productos que, lejos de ser alimentos son productos alimentarios”, detalló la nutricionista Anahí Calvo.

 

En este momento, ¿las escuelas tienen algún plan de alimentación que baja del Estado?

 

“Actualmente existe el sistema alimentario escolar, el tema es que no hay una supervisión efectiva. A raíz de los cambios que fueron en la distribución de los alimentos, un poco por la pandemia, se volcaron hacia alimentos, entre comillas, no perecederos, y ya no se adquiere tanto lo que es la verdura, sino alimentos en paquetes, y eso resulta también en una mala calidad para chicos que quizás es su única comida en el día”, aseguró.

 

Leyes similares en países vecinos

 

“Hay países vecinos como Chile y Uruguay que ya tienen implementadas estas políticas, lo que ha sucedido mayormente es que, para evitarse el cambio en las etiquetas pueden cambiar la fórmula, entonces muchas empresas han optado esa opción. Hay muchas otras marcas que no la han hecho”, afirmó la nutricionista.

En promedio, en Argentina consumimos 8 veces más azúcar en relación con un producto de la misma marca en otro país. “Sabemos que son 10 empresas las que controlan todo el mundo, las multinacionales venden el mismo alfajor que yo compro en el quiosco en mi casa, en Uruguay. En nuestro país, la fabricación de ese mismo alfajor tiene 8 veces más azúcar, y esto es porque no tenemos un ente que esté regulando. Ante esa situación, lo primero que pasó en los países vecinos es que las empresas empezaron a modificar sus alimentos, bajando los contenidos de los nutrientes críticos. Ante ello, otras empresas que no han querido modificarlos se han llenado de sellos. Si uno mira por ejemplo un producto de Uruguay y un producto en Argentina de la misma marca, en Uruguay tiene 3 o 4 sellos, y en Argentina está limpito el rótulo, entonces nunca nos enteramos que estamos consumiendo un alimento con exceso de grasa saturadas, con exceso de azúcar y/o con exceso de calorías”, explicó.

 

El rol del Estado

 

Desde el Ministerio de Salud no se están generando programas que sean efectivos, no hay un programa que esté intentando que la población consuma alimentos de mejor calidad, de hecho, todo lo que son comedores, lugares públicos y estatales, hoy por hoy están repletos de ultra procesados, entonces no estamos haciendo un cambio tan positivo en ese sentido.

 

A nivel local, ¿cómo es la alimentación de una familia suarense?

 

“Hay múltiples variables dependiendo de los sectores, hay muchas personas que realizan sus propios cultivos, su huerta, y fomentan una construcción de alimentación comunitaria, la realidad es que son las minorías, la mayoría depende del supermercado. No hay una estadística oficial, sí sé que hay muchas personas que están utilizando las ofertas, y muchas veces las mismas se encuentran en productos de supermercado empaquetados, sinceramente no creo que tengan la facultad de conocer qué compone ese alimento, por ejemplo, un pan de molde tiene 24 ingredientes, la contrario de un pan de panadería que solo tiene 4, hay mucha diferencia, y muchas familias no lo consideran, porque está tan chiquito, con palabras tan raras el rótulo, que una persona no lo ve.

Mi invitación es volver hacia alimentos reales, frutas, verduras, legumbres, canes y carnes magras, huevos, todo lo que sea más saludable y menos procesado”, concluyó Anahí Calvo.

 

Foto: Anahi Calvo y etiquetado Fronta

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