¿Qué es y para qué sirve el juicio sucesorio?

Por Lucrecia Sportelli

Abogada-Mediadora especializada en Mediación Familiar

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El juicio sucesorio o “la sucesión” es un proceso judicial que se debe iniciar en ciertos casos cuando una persona fallece.

Y digo en ciertos casos, porque no siempre que una persona muere, debe iniciarse necesariamente un juicio de este tipo.

Entonces ¿cuándo sí y cuándo no?

Esta pregunta se responde sola si tenemos en cuenta para qué sirve iniciar una sucesión ante el juez:

  • Para determinar y especificar los bienes que tiene a su nombre la persona que ya no está;
  • Para así, poder distribuir o adjudicar esos bienes a los herederos, es decir repartirlos;
  • Para conocer si la persona que falleció tenía deudas, y pagarlas;
  • Para saber si además esa persona tenía algún crédito a su favor, y cobrarlo.

De esta forma se entiende que muchas veces, cuando la persona que fallece no tenía ningún bien a su nombre (mueble o inmueble), no tenía deudas y tampoco créditos a su favor, entonces no es necesario iniciar juicio sucesorio alguno.

Generalmente las sucesiones se inician cuando la persona tiene a su nombre algún bien inmueble (casa, terreno, campo) o mueble (auto, moto, barco), es decir esos bienes que se encuentran inscriptos en el Registro de la Propiedad Inmueble o Automotor, a nombre del “causante” (“causante” es el nombre técnico que el derecho le da al fallecido en un juicio sucesorio, por ser quien por su fallecimiento da “causa” al inicio de este tipo de juicio).

Y una vez que se da inicio a la sucesión, se determina también si quien murió tenía alguna deuda que se deba pagar, o algún crédito a su favor para cobrar.

Por eso se dice que con el juicio sucesorio se determinan y conocen los derechos (de propiedad por ejemplo, los bienes) pero también las obligaciones del “causante”: todo eso constituye la “herencia”.

Los herederos

Otra cuestión fundamental del juicio sucesorio, es que con este proceso el juez define y determina quienes son los herederos de la persona fallecida. El juez lo hace por medio de una resolución judicial que dicta en este juicio, que se llama Declaratoria de Herederos.

Saber bien quienes son los herederos de una persona nos permite conocer a quienes se les va a transmitir la “herencia”: quienes son los que van a adquirir los derechos de la persona fallecida (por ejemplo a quien se le va a pasar el derecho de propiedad sobre una casa) pero también sus obligaciones, es decir, las deudas si las hubiera.

Dos tipos de juicios sucesorios

Las sucesiones en Argentina pueden ser de dos tipos y dependen de que el fallecido haya dejado o no un testamento con su voluntad:

  • INTESTADAS (o AB INTESTATO en idioma jurídico): Es la sucesión común, la que se inicia cuando fallece una persona que NO ha dejado testamento. La forma de distribuir los bienes se rige entonces por la ley.

Y es la ley la que establecerá quienes son los herederos de la persona fallecida a quienes se les va a transmitir la totalidad de los bienes, los derechos y las obligaciones del “causante”, como así también la ley determina en qué proporciones va a heredar cada uno de ellos (es decir, qué le corresponde heredar y cuanto, a cada uno). Estos herederos determinados por ley se llaman “herederos legítimos”.

  • TESTAMENTARIAS: Este tipo de sucesión hoy son más atípicas, y se inician así cuando sabemos (o se descubre luego) que la persona que falleció dejó un testamento que refleja su voluntad, antes de fallecer.

La verdad es que “su voluntad” se encuentra restringida por la ley mediante el sistema de las “porciones legítimas”. Este sistema asegura que ciertos herederos llamados “forzosos” reciban inevitablemente una parte de la herencia, y la persona fallecida no puede modificarlo por medio de un testamento, porque lo determina así la ley (son los hijos, padres, cónyuges).

Cuando pensamos en un testamento, al menos en Argentina NO debemos relacionarlo con ciertas novelas o películas extranjeras que no reflejan nuestro sistema jurídico: en nuestro país una persona no puede por ejemplo decidir en su testamento dejarle todos sus bienes a uno solo de sus hijos y nada al resto. Porque existe el sistema de las “porciones legitimas” que aseguran que los parientes del fallecido reciban una porción de la herencia, y además, reciban todos lo mismo, siempre que sean del mismo tipo de parientes, por ejemplo hijos (descendientes).

Es así como en nuestro Derecho, el causante al dejar un testamento puede decidir: sí, es verdad, puede.

Puede favorecer a otro heredero: sí puede, inclusive puede favorecer a alguien que no es heredero (un amigo, un amante, la enfermera que la cuidó, el buen vecino, etc.).

Pero decide y favorece poco, es decir, no sobre todos sus bienes, sino bajo ciertos límites y porcentajes establecidos por la ley.

Porque el resto, es decir la gran mayoría, le corresponde por ley a sus herederos (forzosos: hijos, (descendientes), padres (ascendientes) y cónyuge)

El fundamento de este sistema es la solidaridad familiar. Y la idea de que el hombre como ser social trabaja durante toda su vida para sí y para su familia, para sus más allegados afectos, para mejorar su propia calidad de vida y la de los suyos, por lo que al momento de su muerte, la ley interpreta que los derechos de esa persona deben pasar a sus seres queridos más cercanos: ese es el fundamento del sistema de “porciones legítimas”.

Cómo iniciar un juicio sucesorio

El juicio sucesorio se inicia junto a un abogado de confianza, ante el juez del último domicilio de la persona que falleció. Es decir, si yo soy una de las herederas y vivo en La Plata pero la persona que falleció vivía en nuestra ciudad, no puedo iniciar el juicio en La Plata.

La documentación que se debe presentar ante el juez es la que me va a permitir demostrarle que:

  • una persona falleció (acompañando certificado de defunción)
  • soy su heredera/o (se llama acreditar el vínculo con el “causante”: adjuntando partidas de nacimiento si soy su hija, o de matrimonio si soy su esposo);
  • existen bienes (muebles o inmuebles) a nombre del “causante” que se deben transmitir a sus herederos (se acompañan en su momento informes de distintos organismos público que acreditan que esos bienes pertenecen al fallecido).

Entonces, el fin último del juicio sucesorio es transmitir los bienes de una persona fallecida, a otras, determinando la misma ley quiénes son y en qué proporciones va a heredar cada una.

En la próxima entrega abordaremos juntos otras cuestiones vinculadas al proceso sucesorio en sí, los distintos tipos de herederos previstos en la norma, y como la ley resuelve distintas situaciones personales de cada uno: divorcio, separación de hecho, unión convivencial, hijos adoptivos, etc.

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