Pigüé: la Omelette Gigante “de lujo” con unas 8 mil porciones gratis

La Cofradía Mundial de los Caballeros de este evento preparó el platillo típico francés en el marco de otra alegre y destacada edición gastronómica.

 

Una sartén de 4,2 metros de diámetro es la que cada año, desde la primera edición en 1999, permite que los Caballeros de la Cofradía Mundial de la Omelette Gigante se luzcan vestidos de blanco, de pies a cabeza, en la preparación de este típico plato francés que, en esta edición, se realizó con 20 mil huevos y se repartió en 8 mil porciones gratuitas en Pigüé.

En esta oportunidad los Caballeros marcharon por el predio del parque municipal Fortunato Chiappara hasta la gran sartén acompañados por bebés, niños y niñas de su familia, quienes de este modo no solo disfrutan de una jornada única sino que aprehenden aquellos símbolos de la identidad francesa, legado de las colonias que forman parte de la idiosincrasia de este terruño.

El desfile fue acompañado por la Banda del Regimiento de Infantería Mecanizado de Pigüé que, en esta ocasión, fue acompañada por la banda Ceferino Namuncura de Coronel Pringles, con la cual entonaron en conjunto el Himno Nacional de Francia y el Himno Nacional Argentino. También hubo una perla de aliento al equipo que nos representa en el Mundial de Fútbol de Qatar con un “¡Vamos, vamos Argentina!”, de cara al próximo encuentro con Holanda en cuartos de final.

La fiesta siguió al grito de “¡a romper!”. Los huevos donados por granja San Miguel hicieron su entrada triunfal y fueron distribuidos en maples hacia los puestos  de cada caballero para proceder con la ceremonia. De este modo, se fueron cascando en recipientes pequeños para pasar a volcarse a las ollas grandes.

El fuego, a leña, preparó la sartén que recibió los 30 litros de aceite, 50 kilos de jamón, 5 kilos de cebolla de verdeo y 5 kilos de ciboulete, más la sal y pimienta. La empresa Molino Cañuelas donó el aceite y la harina para los panes; es una de las firmas incondicionales desde la primera hora.

En ese sentido, José  María Besada, uno de los Maestros de la Cofradía -la cantidad de pines de su vestuario dan cuenta de su participación en cada evento- comentó que la sartén fue donada por una empresa de Tres Arroyos que trabaja con camiones de carga de combustibles.

“La sartén es la tapa de atrás de los camiones”, contó risueño y con ánimo para encarar una edición más.

Mientras tanto, el joven acordeonista Tiago Fortelli amenizaba el encuentro, al tiempo que los y las Caballeros revolvían la preparación de los huevos crudos para evitar que se peguen en la sartén -que no tiene teflón.

Todo transcurrió de forma organizada, con muy buen humor y predisposición por parte de los organizadores.

Este evento se desarrolló en el marco del 138º Aniversario de Pigüé. Además, la Comisión de Festejos de Saavedra invitó a los presentes a sumarse a la 2ª Fiesta del Cordero Serrano, que se llevará a cabo el 18 de este mes en esa localidad.

Así, sobre las 13:15 la omelette estuvo lista. Una de las esquinas del predio se habilitó únicamente para la recepción de porciones a personas celíacas, plato que se realizó en una sartén aparte, con mil huevos. En otras tres esquinas, las personas formaron largas filas y fueron recibiendo su plato lleno y su porción de baguette.

El caluroso día no amedrentó la férrea voluntad de los Caballeros quienes una vez más convirtieron sus habilidades en un agradable espectáculo masivo.

Estuvieron presentes el intendente de Saavedra, Gustavo Notararigo; su par bahiense, Héctor Gay, y el cónsul italiano Samuele Fazzi.

El predio se vistió de puestos de artesanos y manualistas lo que permitió que nadie se quedara sin un souvenir de este cálido acontecimiento que se celebra solo en siete sitios del mundo: Bessières (Haute-Garone, Midi Pyrennes, Francia), Dumbéa (Nueva Caledonia), Abbeville (Louisiana, EE.UU), Fréjus (Provenza, Francia), Granby (Canadá), Malmédy (Liège, Bélgica), además de Pigüé.

Además, dos destacados periodistas de Bahía Blanca, comprometidos con la difusión de esta fiesta gastronómica, Guillermo Rueda y Ariel Biagetti, son desde hace años Caballeros de la Cofradía y una vez más estuvieron presentes para continuar brindando su apoyo de forma voluntaria.

Durante el evento también se reconoció a LU2 Radio Bahia Blanca y a La Nueva. por su labor periodística y acompañamiento en la cobertura del evento desde hace años. También se distinguió a otros medios, como Canal 7 de Bahía Blanca, en la persona de Marcelo Rapetti.

Sin dudas un momento distinto que se disfruta a solas o en familia, en pareja o con amigos, de forma totalmente gratuita. ¿Quién se va a negar  a regresar feliz a casa después de haber vivido una emotiva y soleada jornada y de haber degustado un pedacito de Francia?

Las actividades continuaban con organización de la secretaría de Pigüé y se espera para esta noche el cierre con Pedro Aznar.

 

La insólita historia de la sartén

Antes de llevar a cabo la primera Omelette gigante en Pigüé había que resolver varias cuestiones, una de ellas, esencial: ¿dónde cocer la mezcla?

El maestro José María Besada contó la forma inusual en que se dieron los acontecimientos. “Averiguamos en Córdoba si hacían esta sartén gigante y nos salía 21 mil dólares. También fuimos a Rosario y a Bahía”, recordó.

“Una noche me llamó Miguel Marcenac, que vive frente a la estación de servicio YPF sobre la ruta 33 y me dijo ‘José, venite'”, dijo.

Resulta que estaban cambiando unos tanques de nafta y las dimensiones de las tapas eran justo lo que necesitaban para la sartén, al igual que el material. Tomaron nota de que era una empresa de Tres Arroyos, Aerotan, y llamaron por teléfono desde el despacho del entonces intendente Alberto Meyer, hoy también Caballero de la Cofradía.

“Cuando preguntaron para qué queríamos la tapa del tanque y le dije que era para hacer una omelette me cortó el teléfono”, contó entre risas.

Claro, parecía una broma ¿para cuántos comensales tenía que ser esa omelette?

“Lo volvimos a llamar y al final nos la regalaron porque la familia Gastelu, dueña de la empresa, era francesa”, narró.

Corría 1999 y ya tenían sartén. La movían con una grúa. Hoy la deslizan sobre rieles.

“Somos la única Cofradía del Mundo con seis Maestros”, dijo el primer gran maestro.

Meyer, contento, recordó aquel primer momento en que, junto a otros pioneros, invirtió en traer la fiesta.

“Pusimos unos cuántos mangos pero en ese momento parecía una locura. Había que traer gente de Francia para que nos explicara todo”, rememoró.

(La Nueva)

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