Parejas que conviven sin casarse: ventajas y desventajas de la Unión Convivencial

Por Lucrecia Sportelli

Abogada-Mediadora especializada en Mediación Familiar

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Entre las novedades que introdujo en el año 2015 el Nuevo Código Civil y Comercial en las relaciones de familia, encontramos a las Uniones Convivenciales, caracterizadas como un modelo familiar jurídicamente distinto al Matrimonio que más allá de que siempre existieron en nuestra sociedad, recién hoy se encuentran expresamente previstas y reconocidas legalmente.

Pero no toda unión o convivencia es Unión Convivencial, y la misma normativa se encarga de definirla en su art. art. 509, al conceptualizarla como la “… relación afectiva de carácter singular, pública, notoria, estable, de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo”.

Las disposiciones consagradas para las Uniones Convivenciales sólo contienen algunas protecciones legales (frente al silencio total del anterior Código), pero este piso mínimo de derechos que hoy se les reconoce, no significa de ninguna forma igualarla al matrimonio en cuanto a sus efectos jurídicos.

Y destaco la cuestión de los efectos jurídicos distintos que vamos a tratar hoy, porque sin lugar a dudas la mayoría de las uniones convivenciales en la actualidad se comportan e interactúan socialmente de la misma forma que lo hace un matrimonio, y en ese sentido muchas veces no existe diferencia alguna entre haber pasado por el Registro Civil y no.

Pero yendo expresamente a la cuestión jurídica que nos interesa, decíamos que si bien es cierto que desde la inclusión de la Unión Convivencial en el Nuevo Código ambos institutos se acercan en algunos aspectos, de ninguna manera se les otorga los mismos efectos jurídicos y ventajas al matrimonio y a la unión convivencial.

Es más, pensar que la unión convivencial con el transcurso del tiempo iguala al matrimonio en sus efectos jurídicos, es completamente falso y resulta un mito popular difícil de derribar por encontrarse muy arraigado en el imaginario social.

No existe paso del tiempo que ayude a otorgar el mismo efecto jurídico a una unión convivencial que a un matrimonio: porque para la ley no son iguales.

Y estas diferencias jurídicas tan trascendentales entre ambas formas de organización familiar son más fáciles de identificar en dos momentos de la vida en pareja: mientras dura la convivencia  y al finalizar la misma.

Diferentes efectos jurídicos de la Unión Convivencial durante la convivencia

El Nuevo Código establece normas mínimas y básicas para la Unión Convivencial, y a pesar de que esas regulaciones mínimas significan una innovación legislativa, al establecer diferentes efectos jurídicos con respecto al Matrimonio podemos deducir que el modelo de protección integral de la familia sigue aplicándose sólo a éste último.

Es decir, a pesar de estar regulada hoy la Unión Convivencial, ésta sigue en desventaja con respecto al Matrimonio por los distintos efectos jurídicos que tiene.

Es así que durante la existencia de una Unión Convivencial (mientras la pareja convive), un conjunto de normas establecen un Piso Mínimo Obligatorio de protección. A continuación mencionamos esos deberes y derechos mínimos y se comparan con el matrimonio:

1.- Asistencia (tanto espiritual y económica como alimentos):

Unión Convivencial: La ley establece la obligación de asistencia entre la pareja sólo mientras dure la convivencia.

Matrimonio: el deber de asistencia se establece durante la convivencia, la separación de hecho y en algunos casos excepcionales se mantiene el deber alimentario con posterioridad al divorcio.

2.- Contribución a los gastos del hogar:

Unión Convivencial: Mientras dure la unión, los convivientes no pueden liberarse del deber de contribución por los gastos domésticos. Es un deber imperativo y se realiza en proporción a los recursos de cada uno. Dichos gastos son los que derivan de la vida en común, como el mantenimiento en general del hogar familiar, reparaciones, pago de servicios e impuestos. También abarca los alimentos de los hijos comunes y a los hijos de los convivientes que vivan con ellos. Asimismo, este articulado considera las labores realizadas en el hogar como una contribución a esas cargas impuestas, reconociendo el valor económico indiscutido que tienen.

Matrimonio: similar normativa se establece para el Matrimonio.

3.- Responsabilidad por las deudas frente a terceros.

Unión Convivencial: No se refiere a cualquier deuda, es decir que no abarca las deudas personales de cada conviviente. Lo que se establece es que ambos convivientes sí deben responder por las deudas contraídas por el otro, siempre y cuando esas deudas se vinculen a gastos realizados para solventar las necesidades ordinarias del hogar o el sostenimiento y la educación de los hijos.

Matrimonio: Similar normativa se establece para el Matrimonio.

4.- Protección de la vivienda familiar. Se establecen dos formas de protección.

Por la primera, ningún conviviente podrá realizar actos de disposición sobre la vivienda familiar (venta, donación, etc.) sin el asentimiento del otro (sin que ambos estén de acuerdo).

La otra protección establecida por la ley se refiere a que la vivienda familiar de los convivientes, como regla general, no se puede ejecutar por deudas, salvo que la deuda haya sido contraída por ambos o por uno de ellos con el asentimiento del otro.

Para muchos juristas, estas dos protecciones se aplican para todas las Uniones Convivenciales, estén registradas en el Registro de las Personas o no. En estos casos, se asimilaría la situación al Matrimonio, donde se establecen iguales protecciones para la vivienda.

Pero otra parte de la doctrina opina que estos dos beneficios sólo pueden aplicarse cuando la Unión Convivencial se encuentre registrada. De esta forma, la diferencia entre un Matrimonio y una Unión Convivencial no registrada se haría más evidente.

Al finalizar la convivencia

De lo expuesto hasta aquí surge que las diferencias jurídicas entre Unión Convivencial y Matrimonio mientras dura la convivencia, son tal vez sutiles.

Pero con certeza podemos afirmar que en realidad las diferencias para la ley entre ambas formas familiares se visualizan y adquieren mayor relevancia cuando se produce la ruptura y separación de los convivientes: en el aspecto netamente patrimonial vinculado a la división de los bienes en que el fin de la convivencia se diferencia profundamente del fin del matrimonio.

Ya que sólo en el matrimonio los bienes se dividen en dos tipos: propios y gananciales.

Y no existen bienes gananciales (a dividir por mitades) cuando hay unión convivencial. En la unión convivencial los bienes son de quien figure como propietario.

Sin derechos sucesorios del conviviente

Otra gran diferencia jurídica sigue existiendo si hablamos de los derechos hereditarios del conviviente.

En este sentido se destaca la falta de protección legal para quien ha compartido su vida con el otro, ya que, sin diferenciar la cantidad de años de convivencia que hayan pasado juntos, jamás un conviviente hereda a su pareja fallecida. Ello porque, jurídicamente hablando, los convivientes no tiene vocación hereditaria recíproca en una sucesión ab intestato.

En este asunto patrimonial tan importante, el Código no ha innovado, por lo que el derecho hereditario se mantiene como privilegio exclusivo del matrimonio ahondando así las diferencias que marca la ley entre ambas formas familiares.

Lucrecia Sportelli

Abogada – Mediadora especializada en Mediación Familiar

Estudio Jurídico Sportelli&Barbaro

 

Normativa mencionada del Nuevo CCyC

ARTÍCULO 509.- Ámbito de aplicación. Las disposiciones de este Título se aplican a la unión basada en relaciones afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo.

ARTÍCULO 519.- Asistencia. Los convivientes se deben asistencia durante la convivencia.

ARTÍCULO 520.- Contribución a los gastos del hogar. Los convivientes tienen obligación de contribuir a los gastos Responsabilidad por las deudas frente a terceros. Los convivientes son solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hubiera contraído con terceros de conformidad con lo dispuesto en el artículo 461.domésticos de conformidad con lo dispuesto en el artículo 455.

ARTÍCULO 521.- Responsabilidad por las deudas frente a terceros. Los convivientes son solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hubiera contraído con terceros de conformidad con lo dispuesto en el artículo 461.

 

 

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