Parece repetitivo: Ruidos y motos

A nadie le escapa que cada vez hay más motocicletas circulando por las calles de Coronel Suárez, se sabe que la gran mayoría cumple con todos los requisitos que significa ser propietario y conducir una de ellas, es decir, documentación y patentes al día, cascos protectores sobre la cabeza y no protegiendo el codo como se solía estilar, sus escapes no hacen ruido y respetan las normas de tránsito, incluidas las velocidades máximas, pero… siempre los hay y vale la pena detenerse en ellos.

Lo más molestos es que circulan con escapes libres o modificados para que hagan más ruido, de ello este medio se ha ocupado en varias ocasiones y desde los despachos de las oficinas de aplicación de la Municipalidad nada se hace y lo peor es que parece que nadie sabe qué hacer, tal como se desprende de las declaraciones de los principales funcionarios de la administración moccerista, Gastón Duarte y Mauro Moccero, uno habla de que se están estudiando medidas y el otro que van a conversar con el Juez de Faltas, sobre esto último daría lo mismo que conversen con el cura párroco, tal vez le pueda aportar claridad a sus pensamientos. Vale aclarar al respecto del Juez de Faltas, que este es quien juzga si las infracciones que se labran son aplicables o no y quien debe cobrar las multas, no es quien debe aplicarlas. En el estado de derecho quien aplica las normas es el poder ejecutivo y el juez de faltas es parte del poder judicial.

El joven Moccero cuando era concejal en el amanecer del actual mandato de su tío, se llenaba la boca diciendo que en los cuatro años de la administración del doctor Roberto Palacio no se había hecho “nada”, no había iniciativa que presentasen desde la bancada opositora que no mereciese las ácidas críticas, de quien fuera nombrado sucesor de la “corona”.

Sin embargo, vale aclararle que al menos en el tema de los ruidos molestos si se hizo y mucho. Cuando se le reclamó al ex intendente por el mismo tema, se sancionó una ordenanza, aún vigente, en la que se le otorga a la municipalidad las herramientas para terminar con esta maldita costumbre de molestar a los demás. Una cosa relativamente simple. Bajo la órbita de la ordenanza los inspectores municipales acompañados por la policía detenían la marcha de los motociclistas, se les labraba un acta de infracción la que incluía una multa y el secuestro de los rodados hasta que los infractores pagasen las multas y pusiesen sus vehículos en regla.

De esta manera cientos de motos fueron secuestradas y en poco tiempo desaparecieron los escapes libres. Hoy cuando se están por cumplir los cuatro años de gestión, parafraseando a al Sr. Mauro Moccero, no se ha hecho nada o tal vez, lo que es peor, lo que se había logrado se perdió y todos en la ciudad padecen a cualquier hora, las andanzas de las motos y sus ruidos molestos. Es hora de que se haga algo, es muy simple, tal vez antipático, tal vez algún voto se pierda en el camino, pero a la hora de evaluar costo y beneficios, estos últimos son muchos más que las supuestas pérdidas por tomar medidas contundentes.

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