Obesidad infantil: los adultos, principales responsables

Vivimos en tiempos en los que la vorágine de la rutina cotidiana lleva a que algunas acciones esenciales para mantener la buena salud y generar hábitos saludables -sobre todo en los niños- quedan relegadas. Así, tanto el porcentaje de niños con sobrepeso y obesidad como los que padecen algún tipo de patología en consecuencia, se ha incrementado y el sedentarismo, la ausencia de controles y regímenes afectan, de manera directa, en su crecimiento y desarrollo. La licenciada en nutrición Stephanie Vega (M.P. n°3505) y el profesor de Educación Física Fausto Vega -autor del estudio “La obesidad infantil y la educación física como medio de prevención”-, resaltaron cuáles son los principales ejes para modificar esto y dieron consejos prácticos para reacomodar las rutinas diarias.

En mayor medida, los malos hábitos en la alimentación, la falta de regímenes organizados -muchas veces por falta de tiempo-, el sedentarismo y en muchos casos, la falta o ausencia de atención de los padres, son factores que influyen de manera directa en la formación y desarrollo saludable de los más chicos. Es importante resaltar que, si bien es esencial que ellos sepan la importancia del cuidado de su salud, hay detrás de cada uno, un adulto responsable de organizar las comidas y actividades: “en estos tiempos, el sobrepeso y obesidad crece en edades tempranas y sería importante replantearnos qué estamos haciendo nosotros, como adultos, frente a los niños. Creo que somos responsables de cambiar éstos índices porque claramente el niño, además de ser educado en disciplinas, en horarios y demás cuestiones, también debería ser educado con responsabilidad en el tema de la alimentación” aseguró la Licenciada Vega.

“El niño en edades tempranas es dependiente totalmente de su familia, consume lo que su familia le propicia, entonces ¿de qué depende esa alimentación del chico? De la cultura y de la educación alimentaria que tengan los padres” agregó Fausto Vega.

Si bien, claro, hay casos en los que ciertas patologías y formas se deben a una herencia genética, siempre puede ayudar combatir o prevenir. La modificación en los hábitos alimenticios, control y cumplimiento de los “momentos de comida” así como la realización de actividad física en medida justa y equilibrada resulta vital: “respetar el momento del desayuno, el momento del almuerzo, de la merienda y de la cena y que esos momentos de comida sean acompañados por los adultos, es fundamental. Comer en cualquier momento es no tener control sobre las cantidades y sobre el tipo de alimento que se está ingiriendo, entonces es importante establecer horarios y por supuesto, tener en cuenta qué tipo de alimentos en cada momento del día, hacer un orden y tener una planificación alimentaria que es lo que cuesta hoy, con la vorágine de la vida; los adultos están inmersos en sus rutinas y se descuida la alimentación en edades tempranas por resolverlo con comidas rápidas o chatarra”.

Diabetes tipo 2; asma; hipertensión, sobrepeso y colesterol son algunas de las consecuencias de la mala nutrición y falta de control. “Es importante generar hábitos y el hábito nos habla de acciones y repetición y en esto entra la planificación. Obviamente es más fácil recurrir a las comidas rápidas, chatarra, helados o golosinas en un momento de merienda, pero por eso es importante establecer horarios” manifestó la Licenciada y agregó: “el porcentaje de diabetes tipo 2 diagnosticada en niños ha subido y es alarmante. Es un tipo de diabetes que se genera por malos hábitos y prácticas alimentarias inadecuadas”. Además, aseguró que es fácil trabajar con niños y que lo que resulta difícil es que el adulto tome conciencia “es importantísimo tomar real conciencia e interpretación de la gravedad del caso porque a veces los padres dicen ‘no le gusta’ pero se trata de eso, de seguir insistiendo, de probar diferentes preparaciones e inculcar el consumo de frutas y verduras en edades tempranas porque una vez que llegan a la adolescencia, si el hábito no está instaurado, difícilmente se pueda incorporar”.

En este sentido, comprender que parte de una dieta equilibrada es no correrse a los extremos, es fundamental. Es decir, no abusar de las comidas rápidas ni de la prohibición porque ninguno de esos métodos genera consecuencias positivas, mucho menos en la infancia: “lo primero a tener en cuenta es que el premio-castigo con los alimentos es un muy mal recurso porque puede generar muchas distorsiones que se trasladen a la adolescencia e incluso a la adultez. El momento recreativo, el ‘momento dulce’ como le llamamos nosotros, debe estar en los niños y formar parte de su crecimiento. Debe conocerlos pero saber que son alimentos a los que se le debe mayor respeto y que las cantidades son más controladas”.

En esta línea, debe haber una regulación por parte de los padres a la hora de cada comida: hacer entender cuáles son los alimentos que se deben consumir con más frecuencia y en mayor cantidad y cuáles no como los snacks, golosinas o gaseosas.

También, regular los entornos escolares y cotidianos del chico, además de fomentar la alimentación saludable en el seno familiar y comprender que no es un problema que se resuelva anulando comidas u obligando a realizar actividad física, dado que, por el contrario, eso puede incluso generar trastornos y obsesiones además de una errónea auto percepción, lo cual puede desembocar también en cuestiones psicológicas de mayor gravedad: “hay casos en los que se presentan cuadros de ansiedades que no se controlan en el niño o cuestiones emocionales que no pueden controlar o manifestar, y muchas veces se canaliza a través del alimento entonces eso trae aparejado algún sobrepeso u obesidad o desde el lado opuesto, si el adulto es obsesivo con la alimentación y el conteo de calorías, puede derivar en anorexia o bulimia que también devienen de no haber un orden en el hábito alimentario”.

“El rol de la Escuela es fundamental porque es un lugar en dónde el chico pasa mucho tiempo y puede generar buenos y malos hábitos, hablando siempre de la actividad física y la alimentación. Dentro de lo que es la alimentación, en su momento en las escuelas se planteó el proyecto de kioscos saludables y hoy por hoy, ha avanzado, pero hay que seguir mejorando mucho”.

La obsesión y la imagen corporal

Cada persona tiene una propia imagen corporal que se da en función de diversos factores que la atraviesan y tiene que ver con cómo ella elabora su visión. Esa auto percepción suele fundarse en la niñez, entonces, lo que el niño absorba desde pequeño será la base de su desarrollo, así como de los hábitos a futuro.

Aunque puede ser también la punta del iceberg de una sociedad que empieza a tener niños con distintas patologías, no sólo referidas a lo físico, sino también a lo emocional: hablar del stress y el bullying y el propio malestar con el cuerpo, es un eje de importancia que, si bien tiene más que ver con un aspecto de la psicología, está íntimamente relacionado con los hábitos que se buscan modificar.

Hay que tener en cuenta tres pilares fundamentales dentro de lo que es el aparente estado de salud: la nutrición saludable, la actividad física justa y necesaria y el descanso, para el mantenimiento de la salud. “Son tres cosas diferentes interrelacionadas pero cada una de ellas tiene sus problemas, desde la alimentación, está más que claro lo que cuesta llevar una dieta saludable; desde la actividad física, lo que cuesta mantener un entrenamiento paulatino y bien planificado y desde el descanso, que cumple un rol fundamental, entran muchas cuestiones porque aparecen situaciones como el stress que es muy recurrente hoy por hoy” aseguró Fausto Vega.

“Una alimentación saludable para un niño tiene que ver con que realice las cuatro comidas al día y que en esas comidas se incorporen los seis grupos de alimentos que están presentes en el óvalo nutricional y en las guías alimentarias para la población argentina (GAPA)” aseguró la Licenciada Vega. Actualmente, los regímenes que restringen algunas comidas -ya sea por creencias o culturas- están más en jaque que antes y para esos casos, varían las recomendaciones dependiendo de la situación: “en casas en las que hay un régimen de alimentación vegetariano o vegano, si bien siempre es esencial y recomendable que estén presentes los seis grupos de alimentos, el adulto responsable debería asesorarse con un profesional porque al restringir ciertos alimentos es muy importante equiparar esas deficiencias con otros” cerró.

Actividad física y movimiento

En los últimos años se vio un marcado descenso en el movimiento, por ende, un incremento en el sedentarismo de los más chicos: “desde la educación física lo que se busca, en estas edades, es movimiento; romper con el sedentarismo que es una barrera impuesta también por los impulsos que existen hoy como el celular, la computadora, el televisor o los juegos, que genera que los chicos estén sentados mucho tiempo y es una problemática muy importante porque, para muchos, el único estímulo que tienen es el ratito de educación física en la escuela” resaltó Fausto Vega, haciendo principal hincapié en que no importa el deporte que el chico elija hacer sino que lo haga con constancia y porque lo elije: “conocerse a sí mismo como persona bio-psico-social, inserta en una sociedad, aloja en estos pilares una relevancia fundamental” aseguró.

Desde el punto de vista de la educación física, ha cambiado mucho la visión que tiene ésta asignatura sobre el cuerpo humano (no sólo en la edad infantil) y así como hay que evitar castigos desde la alimentación, “en la educación física se impone también que el castigo no tiene que ser más 20 abdominales o 15 flexiones de brazos si perdió el juego, porque no debería ser un castigo hacer actividad física”. Se destaca además, la importancia de los controles médicos anuales correspondientes y la pertinente atención por parte de los padres ante situaciones o extrañezas en los chicos: “tengo cantidad de alumnos que como los estudios le dieron mal, el médico le aconsejó hacer ejercicio. Y sí, por lo menos están yendo, pero hay muchas personas que no están atentas y si alguien no te advierte, no haces nunca unaactividad física y ahí está el otro tema, el ejercicio termina siendo impuesto y todo lo que es impuesto no es bien tomado y lo terminan odiando más porque no nace de un deseo” aseguró el profesor Vega.

Entonces, estimular las acciones de responsabilidad alimentaria por parte de los -y a los- adultos que están a cargo de niños, es esencial, porque son ellos la fuente de ingesta de cada uno. La importancia de que cada adulto tome conciencia de la injerencia de su accionar, resulta radical y aunque en la teoría, las cosas resultan más sencillas, se trata, más que nada, de mantener la constancia y responsabilidad.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here