Nuevo Día hoy cumple 36 años…

Cuando los sueños toman la encarnadura de la acción se empieza a escribir una historia.

En la Argentina hubo un tiempo en que  la gente ‘tenía ganas de hacer’. Tenía ideas, tenía sueños y eso tenía que ver con que esos sueños tenían un sentido. El sentido que le daba la ilusión de dejar un legado para la posteridad.

No había mezquindad ni tampoco la desesperación por apoderarse del mérito de otros, lo que importaba es ser parte de un proyecto que fuera soporte para una Argentina donde todos tuvieran oportunidades… El beneficio personal y el hacer dinero no era un objetivo, a lo sumo sería una consecuencia…

En consecuencia de ello nacieron instituciones, clubes, sociedades de fomento, cooperadoras, medios de comunicación, empresas fundadas por vecinos con el propósito de ‘hacer una patria grande’ y tantas otras iniciativas como al lector le vengan a la memoria.

No se pensaba en la figuración, no se perseguía una ventaja personal. No se retaceaba ni el esfuerzo, el tiempo, el dinero personal… Todo el mundo estaba dispuesto ‘a poner’ sin  pensar en el retorno. Poner con el propósito de ‘dejar algo para a comunidad’…

Bajo ese clima, bajo esa concepción del mundo, nació Nuevo Día.

14 personas que respondían a actividades diversas se juntaron ante la desaparición del Imparcial. Ninguna de ellas tenía necesidad, ni tenía la ambición de apropiarse de una herramienta en beneficio propio. Solo había una idea: “Algo tenemos que hacer…”

Quizá la gente no logre dilucidar lo que significa que una comunidad cuente con un medio gráfico. Quizá no todos valoricen la idea de que un medio gráfico es el que escribe la historia. Día a día. El que deja testimonio. El que da fe.

Hoy existen muchas maneras de informarse y en buena hora de que ello suceda. Nosotros también somos usuarios de ellas. Hay una diferencia, cuando la información queda impresa no hay vuelta atrás. Esa información está verificada y… si me permiten, certificada.

 

Por esos 13 fundadores

Nuevo Día es un extraño caso que difiere de otros tantos emprendimientos que nacieron bajo esta misma concepción: legar algo a la comunidad. Es el único que aún está en manos de alguno de sus fundadores. No fue fácil, ni sencillo,  ni gratis…

Observando lo que hoy está ocurriendo en Ucrania podríamos decir que fueran muchas las veces (hoy incluso) que nos tocó ‘resistir en la trinchera’. Cada uno puede adjudicarle la calificación que se le venga a la mente.

En este día, me siento en la obligación de rendirle homenaje a los que pusieron su dinero, su ilusión y su trabajo para que aquel 16 de junio de 1986 alumbrara un medio, que ya no nos pertenece a ninguno de nosotros en particular.  Nuevo Día es patrimonio cultural de Coronel Suárez.

Por eso Horacio Araya; Jorge Bertolami; Juan Carlos Bauer; Edgardo de Lusarreta; José Luis Garay; Carlos Garipe; Fortunato Auricchio; Los Hermanos Álvarez de Huanguelén; Mario Barreneche; Los hermanos Ottino; El Dr, Enrique Garralda: El Dr. Pablo Brighenti… Merecen igual reconocimiento que quienes nos quedamos en la trinchera.  “Sin el sueño de un Coronel Suárez mejor no habría trinchera que defender.”

También un reconocimiento especial a todo el personal que durante estos 36 años, aportaron su trabajo su esfuerzo y su talento, resistiendo –también ellos-  día tras día, en la trinchera.

A nuestros anunciantes, a nuestros lectores a los miembros de la familia que también aportan su esfuerzo y sacrificio diario “para defender la trinchera”… A todos el reconocimiento que se ganaron y se merecen.

A los dirigentes, a los políticos, a los gobernantes… Asuman su responsabilidad. Argentina fue un país donde los sueños se hacían realidad, hoy el país es una mueca macabra que nada se parece a esa Argentina que soñamos.

A pesar de todo. “Feliz cumpleaños Nuevo Día”.

Héctor Eduardo Minich

Socio fundador

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