Martín Prost tuvo un 2021 inolvidable

En su visita a Pigüé, donde recarga las pilas para encarar un nuevo desafío en el fútbol de Bolivia con la camiseta del club The Strongest, el delantero hizo un repaso de la última temporada donde se consagró campeón con Independiente Petrolero y resultó el goleador del torneo de Primera división del vecino país.

 

Por Semanario Reflejos

 

En la madurez de su carrera futbolística, el pigüense Martín Prost cerró una temporada inolvidable, con muchos goles que contribuyeron al primer título de Independiente Petrolero de Sucre en la máxima categoría del fútbol de Bolivia.

Y, por si fuera poco, también fue el máximo artillero del torneo que concluyó en diciembre con 19 tantos, lo que motivó que ya fuera confirmado como jugador de The Strongest, uno de los equipos más grandes de aquel país.

“Es una felicidad enorme, me toca en mis últimos años el poder disfrutar tanto este lindo momento, de quizás poder lograr uno de los sueños que tenía de chico, de jugar una Libertadores o una Sudamericana”, contó en principio en charla con Semanario Reflejos nuevamente en Pigüé, donde recarga las pilas con sus seres queridos antes de volver a jugar en Bolivia.

No fueron fáciles los inicios de esta temporada. El equipo venía de ascender después de muchos años. “Es un equipo relativamente chico, el esfuerzo era doble, no teníamos los materiales de trabajo que sí tenían otros más grandes y los jugadores tuvimos que lucharla, como me ha tocado siempre y esta vez con la bendición de Dios, de haber logrado el campeonato y a su vez ser el goleador, que es algo que también buscaba, pero no como prioridad”.

Uno de los secretos fue el buen ambiente de un grupo que se conformó casi sobre el inicio del torneo, con dificultades de todo tipo que tal vez motivaron que el equipo se haya robustecido anímicamente y superara con creces el objetivo propuesto que era salvarse del descenso.

“Cuando nos conocimos con el resto de mis compañeros éramos conscientes de que era imposible imaginar, soñar, pensar, que podíamos sacar al goleador, que podíamos salir campeones, de jugar Copa Libertadores. Es que hay otros clubes con mayor poderío económico que hacen mucha diferencia con el resto, traen jugadores de mayor jerarquía, brasileños, argentinos, de la Primera división, muchos transitando sus últimos años”.

“El nuestro era un conjunto de gente grande que creo que era un buen equipo para mantener la categoría. De hecho Independiente Petrolero ascendió junto a Real Tomayapo que está cerca de Jujuy, con muchas similitudes, ambos tienen mujeres como presidentas, armaron sus equipos casi con el mismo presupuesto, “y Real Tomayapo salvó la categoría en la última fecha y nosotros salimos campeones”, se sincera.

“No éramos candidatos, lo nuestro fue ilógico, rompimos todos los pronósticos, que casi siempre no nos daban como favoritos y logramos muchos puntos sobre el cierre de los partidos. Así fue inclusive hasta en el último partido”, cuenta y que el final del certamen resultó como el de una película.

“No fuimos punteros en todo el campeonato, siempre peleamos el segundo, tercero o cuarto puesto, y en la última nos quedamos con el primer lugar y nos quedamos con algo que se les escapó a los de arriba”.

Y también destaca: “fue difícil disfrutarlo, tal vez un equipo grande acostumbrado a esto sí puede, nosotros era partido a partido, mentalizarnos en las pocas cosas que teníamos a favor, hacernos fuertes, porque si nos enfocábamos sólo en los problemas, nos estancábamos y no avanzábamos. Ese fue el principal mérito del grupo, que me ayudó no sólo a ser el goleador, sino a crecer como persona, como futbolista, que a veces uno cree que sabe todo y en el proceso terminás aprendiendo un montón de cosas”, dijo.

Comentó que aprendió a ser más paciente. “Yo soy bastante temperamental”, confiesa y como ejemplo cuenta que “en el inicio del torneo llegué rápido a las tres amarillas, después en la cuarta me incluyeron una de manera equivocada, y así jugué todo el torneo, me pegaban, me insultaban y yo nada, callado la boca, no me quería perder ni un partido, y así completé las treinta fechas, jugué todos los partidos”.

“Si se podía queríamos estar entre los ocho primeros, que nos permitía jugar la Sudamericana. Esa era la realidad del club que no pagaban mucho, tratando de mantenerse, de hacer pie en la categoría y el año que viene aspirar a cosas importantes. Todo se dio en este año en un club que tiene mucho por mejorar, por crecer, pero es más lindo cuando tenés todo a favor”, confía y agrega “en la historia de Independiente es el primer título en la máxima categoría y la primera vez que va a jugar Copa Libertadores”.

“Nos tocó a nosotros estar bendecidos, en el lugar justo en el momento correcto. Ya hicimos nuestro trabajo, dimos un pasito al costado y nos fuimos bien. Siento dentro mío que más no le puedo dar al club y no quería que se manche esa imagen, con la vara muy alta y preferí irme por la puerta grande”, cuenta sobre su desvinculación y el arreglo que de palabra tiene con The Strongest para la próxima temporada, que juega como local en la altura a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar lo cual es una ventaja importante.

Cuenta que su hijo Martiniano varias veces le anticipó los resultados de los partidos y hasta los autores de los goles, lo que motivó la curiosidad de varios medios de prensa “que venían para hacer una nota con él”, dice sonriendo y también destaca el acompañamiento de su familia, sus hijos Isabella y Martiniano y su compañera Celeste, quienes lo bancan siempre.

El tiempo de pandemia fue duro. No pudo volver a su Pigüé natal desde hace casi un año. “Uno empieza a valorar más a los viejos, mis abuelas, mi mamá lloró todo el año cada vez que hacía un gol”, y también reflexiona “a mí me abrió mucho la cabeza, vi a muchos compañeros sin trabajo, en situaciones realmente difíciles”, y ahora solo quiere disfrutar este buen presente.

A los 33 años está convencido que le quedan al menos un par de temporadas. “Hoy disfruto mucho, ojalá pueda jugar hasta los cuarenta, pero posiblemente sea uno o dos años más en óptimas condiciones. Nunca tuve lesiones, ni cuando jugaba en Club Sarmiento de chiquito. Una sola vez me desgarré”, dice y que tal vez el cierre de su carrera sea acá “en algún equipo que esté dirigiendo Eduardo Savi”, alguien a quien siempre tiene muy presente.

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