Martín Casas: un fotógrafo, un viaje en moto y el descubrimiento de la cultura popular

El fotógrafo Martín Casas -oriundo de la ciudad de Buenos Aires- está de pasó en nuestra ciudad, en medio de una búsqueda artístico cultural que lo lleva por diversos puntos del país a fin de explorar y capturar los entramados de cada rincón y las energías vibrantes de cada ciudad, para reflejarlos en un documental. Viaja en moto desde hace algunos días y el  escape de la rutina y la exploración social son los principales motores de este trabajo, que tiene como objetivo entregarse a las sorpresas de la ruta.

Su viaje comenzó el pasado 10 de enero y busca extenderse a lo largo de cientos de kilómetros, en una búsqueda que también habilita a las sorpresas e imprevistos: “procuro hacer un círculo entre Buenos Aires, bajar por el sur de la Provincia, por ejemplo estar acá en Coronel Suárez y antes estuve en Tandil. Iré luego a Las Grutas, pasando por Viedma y después me cruzo al lado de la Cordillera, más tarde por el Cuyo y vuelvo”.

Se trata de un viaje que Martín tuvo rondando en su mente desde (y por) algunos años pero que, por cuestiones diversas, no encaraba. Finalmente, hace dos años, compró su moto y la semana pasada se abrió camino en la ruta, con su cámara y una escueta agenda de viaje como principales elementos de trabajo. Escueta porque, si bien programó los lugares a visitar, “las cosas van surgiendo y ya extendí el número de días que pensaba estar acá” aseguró.

Habla descreyendo de las casualidades y se rige por la idea de que lo que encuentra a su paso y la gente que va conociendo, son personajes destinados a contar la historia de este, su nuevo trabajo: “llegué ayer al mediodía y ya me pasó de todo; estoy conociendo gente muy interesante y descubrí que es una zona con mucha movida cultural” contó.

A Coronel Suárez  llegó porque, en la búsqueda de un espacio físico para dictar su Taller de Fotografía en Buenos Aires, le hablaron de la ciudad, de una fotógrafa y sin dudar, lo agendó como parte del recorrido: “el documental tiene esa premisa, sorprenderme y cruzarme con gente que sea inspiradora”.

Martín aborda este documental como un self-documentary, es decir, un tipo de documental “que vas haciendo vos mismo como artista, ya sea que aparezcas o no en la imagen, es de vos mismo cruzándote con el destino”.  La base sobre la que se asienta el hilo conductor del mismo es convocar a las personas que crean cultura en los lugares a los que viaja y hablar de qué es lo que pasa en esos espacios. Aunque asegura que, en general, “los documentales, incluso los que están más planeados que el mío, suelen cambiar todo. El rubro documental en cine es para gente desapegada de los planes arraigados”.

De cualquier modo, y convencido de que las energías fluctúan para un lado, cuenta: “acá me está pasando algo especial y es que, la mayoría de las personas que me ayudaron y los lugares a dónde voy a ir, son todas mujeres. Todas generadoras de cultura y mujeres. Entonces pensé ‘ahí hay un tema’. No es casual, en Las Grutas también es una mujer la dueña de la Biblioteca; en San Martín también, la mujer del centro cultural. Acá en Suárez hay un pantallazo más femenino”.

El artista genera material a partir de cada lugar que visita y cada persona que conoce; espacios; centros culturales; peñas de amigos y guitarreadas. Con lenguaje cinematográfico y paciencia para grabar y hacer las tomas; su idea es recopilar material para que, hacia el final, una vez de regreso en su casa, poder editarlo y transformar esas historias en un reflejo de la Argentina más interna.

“Algo voy subiendo a las redes para mostrar los avances; para que la gente a la que le gusta y quiere compartirlo, lo haga” cuenta y asegura que son pocas las veces en que algo se parece tanto a la expectativa: “en realidad a veces no se parece porque es mejor y eso tiene una fuerza que motiva a seguir haciéndolo  y pensar en cómo multiplicarlo”.

La vida como documental

Es fotógrafo hace varios años y en 2018 presentó un documental tittulado “Desde abajo” que aborda a los músicos del subte y sus historias: “fue un proyecto pensado para Youtube por lo que está subido ahí. Tiene un hilo conductor, es un documental de una hora pero está fragmentado en seis capítulos de diez minutos”.

Según el artista, esa experiencia fue, para él, “una experiencia visceral, porque me demostró que yo puedo hacer esto, es decir, es sólo cambiar el espacio o la técnica; ir moviéndome yo”.

El desapego de la rutina y la espontaneidad de las circunstancias son lo que más motiva a Martín: “tenes que tener vocación guerrillera, de adaptarte, encontrar el surco y aprovecharlo al máximo y cuando estás así es menos grave de lo que suena porque aparecen las cosas solas” afirma.

Taller intensivo de fotografía

Si bien dicta un Taller de Fotografía en la ciudad capital, decidió transformarlo y adaptarlo a un nuevo formato para expandirse y sacarlo de los límites porteños. Mañana, en “Espacio Viento, Casa de Arte” -ubicado en calle San Martín 52- coordinará, desde las 9 de la mañana un taller intensivo de fotografía.

Se trata de un taller que, si bien tiene un precio sugerido, es una propuesta popular por lo que quien desee participar puede hacerlo aportando lo que pueda.

“Se trata de un taller intensivo de fotografía creativa, que se basa mucho en lo intuitivo. Si hay alguien que no hizo nunca nada de foto, puede venir porque hay una base técnica, y quienes tienen alguna idea o simplemente quieren compartir y charlar con otro artista, también es bienvenido” adelantó Martín.

Es una propuesta abierta a toda la comunidad, ya sea que tengan cámara o no: “entra en juego lo espontáneo y el poner al participante en un lugar de cierta incomodidad, no permitir pensar y que pueda sacar, realmente, lo que tiene dando vueltas en su cabeza, cualquier emoción”.

Además, se aborda, brevemente, la historia e inicios de la foto porque “es importante entender el momento en el que estamos de la fotografía; del mundo con la imagen. No es un tema menor porque estamos absolutamente atravesados por la imagen” asegura.

“Estamos ante un cambio de paradigma porque los inicios de la fotografía tienen una raíz sociológica: es el burgués que consigue plasmarse en imagen como lo hacía la realeza; no tenía, el burgués, la posibilidad económica de autorretratarse con un artista plástico y la fotografía le acerca esa posibilidad y levanta su status. Es una escala social que asciende a partir del poder de la imagen”.

En la actualidad, plantea que es una situación que vuelve a repetirse: “estuve grabando en la Villa de Retiro y los pibes estaban bailando y se grababan con el celular; ésta posibilidad habilita lo espontáneo y lo versátil y además, está permitiendo a estas escalas sociales marginadas transmitir esas emociones o esos flagelos sociales que cada uno vive” cuenta.

“La idea de este viaje estuvo en mi cabeza y mi cuerpo durante mucho tiempo. Tenía muchas ganas también, de poder experimentar con este taller porque, fotógrafo soy hace mucho, pero dar talleres con un método que yo fui creándome, lo hago desde hace dos años”.

Ser más receptivo, mantenerse atento y alerta constantemente porque, según él, “no hay un momento ideal para sacar la cámara. Ese momento puede ser cualquiera”; hablar, no tener prejuicios sobre otras personas y entregarse, resultan premisas para este trabajo que estima una duración de dos meses, en principio.

“Ahora estoy acá y espero que se siga sumando gente. Todo tiene una lógica de crecimiento porque a donde voy, genero energía, me convocan y contactan con alguien más, así que va a crecer. Las expectativas ya se están cubriendo, lo que va pasando es que me pongo cada vez más ambicioso porque está tan bueno lo que me va sucediendo que quiero retratarlo”.

 

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