La guerra y la paz

Dejaron atrás su país, sus familias, sus amigos, sus cosas. Se fueron huyendo de la guerra, en busca de un país que los acogiera y les brindara una oportunidad. Se los ve felices y esperan poder integrarse y progresar. Viven en Coronel Suárez.

No advertimos en su actitud ni en su trato resabios del miedo a las bombas que sufrieron durante muchos años. Fueron amables, respetuosos y sumamente hospitalarios. El matrimonio tiene aún alguna dificultad con el idioma, en tanto los tres niños van aprendiendo con mayor facilidad.

Así nos recibieron Wadeh y Yamila, cabeza de una familia que tiene tres niños y que, huyendo de la guerra de Medio Oriente, fueron cobijados por la Comunidad Cristiana que lidera el pastor Néstor Alebuena la que los recibió, les dio un lugar para vivir y está contribuyendo a su sustento económico y orientándolos en la educación… Su país de origen: Siria.

Una guerra de casi una década

Los horrores de la guerra nos parecen lejanos cuando ésta se desarrolla en otro continente. Nos acercamos a ellos, cuando tenemos ante nosotros a personas que la han sufrido en carne propia. Es el caso de la familia Alkhouly que hoy vive entre nosotros gracias al trabajo solidario de una Iglesia y a la Comunidad Cristiana.

Con el auxilio de Néstor Alebuena y Pablo Paissauld entablamos una amable conversación. Pudimos saber que la familia Alkhouly es oriunda de un pueblito de Siria que se llama Zabadani y que vinieron a la Argentina, previo a vivir unos años exiliados en El Líbano, merced a un programa que se llama ‘Pro Siria’.  Tiene tres hijos: la mayor Revahl (10 años); George (Jorge de 9) y Elie de 5. Los niños jugaban de a ratos y por momentos se acoplaban para colaborar con la comunicación.

La guerra civil en Siria –por cuestiones religiosas- comenzó en el año 2011 y se extiende hasta la fecha “ya van ocho años” comentó Wadeh. Más adelante nos amplió diciendo que habían vivido durante los tres primeros años de la guerra en Zabadani (cerca de la frontera con El Líbano) y que un día decidieron dejar todo e irse a un pueblito que está a 5 Km (Bludán). “Cuando llegamos a Bludán (cerca de Damasco), esa mañana Yamila contó 138 bombas que cayeron en Zabadani. Nuestra casa quedó hecha escombros, nos quedamos sin nada: sin casa y sin ninguna de nuestras cosas”

El gobierno de Siria es una dictadura

Cuando le consultamos sobre los motivos de la guerra, Wadeh no dudó al afirmar “es una guerra por motivos religiosos, no por motivos políticos”. Pudimos saber que Bashar Háfez al-Ásad es el actual presidente de la República Árabe de Siria y que viene  gobernando desde el año 2000 tras suceder a su padre, Háfez al-Ásad, quien presidió el país durante 29 años hasta su muerte.  Nos detenemos un instante para aclarar que el apellido Bashar, en árabe significa león.

Al seguir conversando sobre la situación política en Siria, en un momento Wadeh nos comentó que el régimen se había flexibilizado un poco desde el año 2000, ya que anteriormente el dictador no les permitía tener antenas de televisión ni servicio de Internet “desde que asumió su hijo tuvo una mayor apertura a esas cosas” confirmó.

¿Cómo se decidieron por Coronel Suárez?

Alebuena nos describió el camino que hicieron dentro del territorio argentino: “llegaron a Ezeiza y de ahí se trasladaron a Bahía Blanca adonde los fuimos a buscar”. Agregó que vinieron bajo el paraguas del programa ‘Pro Siria’ y que el programa habilita a personas físicas y a Asociaciones civiles (llamantes) a ingresar en el mismo.

Pablo Paissauld de la Comunidad Cristiana, amplió la información señalando que la Iglesia les provee vivienda, educación y sustento económico. También comentó Alebuena que el reclutamiento se realiza mediante una agrupación que está en todo el mundo y que se denomina JUCUM (Juventud con una misión) “es la que encarga de detectar familias cristianas que quieran iniciar sus vidas en otros lugares” precisó.

Paissauld agregó que “hasta ahora han llegado 13 familias al país (señalaron a Gral. Roca como una referencia), pero el programa incluye: ’40 Iglesias/ 40 familias”. Comentó además que Richard es el contacto con JUCUM.

Cuando nos adentramos en la entrevista les preguntamos cómo les estaba yendo con el idioma (risas) “español entiendo mejor de lo que hablo” se confesó Wadeh.

Quieren trabajar

Ya sobre el final, fue el Pastor Alebuena quien comentó “ellos quieren sostenerse por ellos mismos. Por ahora la Iglesia los cobija, pero ellos quieren trabajar. Wadeh es muy bueno colocando Durlock y en todo lo que es construcción en seco. Es su oficio y ellos esperan integrase y trabajar en Coronel Suárez” finalizó y acotó que hay un ejemplo de una familia en Gral. Roca que vino un año antes que ellos, hacen lo mismo y que está trabajando muy bien.

La historia de la familia que componen Wadeh y Yamila, bien puede asimilarse a cualquiera de los inmigrantes que, un siglo atrás, vinieron a nuestro país munidos solo de la esperanza de encontrar un lugar donde tuvieran la oportunidad de trabajar, progresar y construir un futuro para sus hijos y nietos.

 

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