La apitoxina, qué es y para qué sirve

Un motivo más para cuidar, criar y aceptar a las abejas. Las propiedades curativas del veneno que producen para diversas dolencias. El ingeniero Carlos Litwin en diálogo con Nuevo Día apuntó que es un calmante para ciertos dolores, además de otras cualidades.

 

Hay muchas voces en el mundo que claman por una medicina más natural y menos agresiva que la que se impone desde Europa y el primer mundo y que se toma como una especie de verdad irrefutable, cuando la realidad es que desde hace milenios hay remedios naturales que funcionan con cierta eficacia para tratar ciertos males que habitualmente aquejan a los habitantes de este mundo.

Por ello basta recordar que en el antiguo Egipto, que dejó maravillas tecnológicas que hoy se admiran y no hay demasiadas explicaciones de cómo se hicieron tales como las pirámides, tenían una medicina muy adelantada y se practicaban cirugías de cerebro, muchas veces exitosas.

El veneno de abejas, la apitoxina, según su denominación académica es uno de esos remedios milenarios, del que lo que hay muchas evidencias en la antigua China y que aún hoy se utiliza en ese país y en el sudeste asiático con notables resultados y que no responden tanto a una investigación científica, sino a la experiencia dada por milenios de tratamientos exitosos.

 

Desde Ucrania con las abejas

Carlos Litwin ingeniero en sistemas de la ciudad de Lincoln, integra la cuarta generación de una familia de apicultores, que hace algunos años comenzó a estudiar el modo y la forma de obtener el veneno, su purificación y la posibilidad de aplicarlo en humanos para ayudar, a mitigar los padecimientos y dolores que provocan diversas enfermedades que provocan dolor.

En diálogo con Nuevo Día explicó que: “mi padre trajo el oficio (de apicultor) desde Ucrania en los años 20. Si bien él era odontólogo y yo soy ingeniero, siempre seguimos con la línea de la explotación apícola. Poco antes del año 2000 empecé a trabajar con el veneno de las abejas y comenzamos a producir productos derivados. Entonces había poca información, Internet no era lo que es hoy, con un técnico santiagueño fuimos desarrollando algunos productos y con la ayuda de algunos especialistas alemanes que enseñaron como y que hacer”.

“De esa forma elaboramos los productos en Santiago del Estero durante algún tiempo después, se comenzó a tercerizar la fabricación y hoy se hace en México y en Argentina”, explicó Litwin. “La apitoxina es un producto natural, es el veneno de la abeja purificado y que por una cuestión práctica y científica se fue derivando en un tratamiento muy efectivo para el dolor, articular y muscular, aparte de ser un excelente inmuno modulador”.

 

Siete propiedades

“Tiene siete propiedades que han sido investigadas y corroboradas científicamente”, apuntó el ingeniero. “La apitoxina es analgésica, antinflamatoria, vaso motor, es decir mejora la circulación, radio protectora, nos protege contra las radiaciones. Hoy en día estamos expuestos a las radiaciones continuamente, por las redes de Wi Fi y por las antenas de teléfono, es anticancerígena, antimicrobiana y antiviral. Todas han sido demostradas científicamente y eso lo hace único, porque no hay ningún producto natural ni químico que tenga estas propiedades”.

“Es decir es un producto muy efectivo para el tratamiento del dolor y además un excelente inmuno modulador como consecuencia de todas las propiedades que tiene lo hacen un medicamento que mejora la calidad de vida”, aseguró el apicultor.

“Su utilización debe tener una cierta continuidad para que sea efectivo. Nosotros recomendamos un tratamiento mínimo de dos meses, para cualquier patología. Dos meses como mínimo”, remarcó Carlos Litwin. “Luego de acuerdo a lo que el paciente sienta y necesite, lo puede continuar o no. No genera acostumbramientos, no tiene contraindicaciones ni efectos adversos”.

“Por suerte hay cada vez más consciencia respecto de los productos naturales, para no depender tanto de los productos químico farmacéuticos que tienen tantas contraindicaciones. Estos son sumamente necesarios en muchos casos, pero en otros no”, aclaró el ingeniero Litwin. “Se pueden reemplazar algunos con productos naturales y mucho más efectivos”.

 

Sin efectos secundarios ni contraindicaciones

A aquellos que son alérgicos a la picadura de insectos y de abejas en particular: ¿Les produce algún tipo de consecuencia?

Tal como dije antes, no tiene contraindicaciones ni efectos adversos. El 2% de la población es alérgica al veneno de abejas. Pero con dos salvedades. Primero hay que determinar que es ser alérgico.

Alérgica es aquella persona que lo aguijonea una abeja y que, si no es atendida con rapidez, se puede morir porque se le cierra la glotis. Cuando hay inflamación o enrojecimiento o picazón, no es alergia, es una cierta sensibilidad. Se utiliza mal el término alérgico, porque hay quien dice que lo es porque se le hincha la zona de la picadura.

Estas reacciones adversas, se producen cuando una abeja aguijonea y su veneno ingresa en el torrente sanguíneo, con todos los componentes, tanto los buenos como los malos. En el caso de los productos elaborados, eso ya está resuelto, porque los componentes agresivos que generan este tipo de reacciones, se quitan. Es decir, es un producto seguro, sobre el cual no hay inconvenientes. Entonces hay que separar lo que es el aguijonazo directo de la abeja a lo que es el uso de un producto purificado.

Hace algunos años, un padre de familia de origen coreano, hizo que cuatro abejas le picaran en la espalda a uno de sus hijos porque a este le dolía la cintura. ¿A la luz de lo que usted dice, esa práctica, tendría alguna raíz científica?

Esa práctica se inició en la antigua China hace cuatro mil años o sea que cualquier estudio moderno, no es nada comparado con lo que dicta la experiencia milenaria. Lo que descubrieron civilizaciones antiguas, se sigue practicando. No aquí en Argentina por el origen europeo de nuestra gente, que aceptan como una cuestión de fe el uso de productos químicos.

A medida que uno se mueve hacia el norte, hasta México, específicamente, la utilización de la abeja en forma directa para tratar dolores es muy común. Cualquier persona sabe que el aguijonazo de una abeja en una zona de dolor puede generar un alivio maravilloso en cuestión de horas.

Pero nosotros no difundimos esa técnica porque es peligrosa. Lo que recomendamos es el uso de productos purificados con los cuales hay mucha experiencia. Nosotros fabricamos un producto que tiene 40 años en el mercado, donde lo único que hemos hecho es aliviar a la gente y en el peor de los casos no hemos hecho nada. Es decir que hay personas que no le hace nada, ni bien ni mal. Puede que no lo hayan usado de forma correcta, o porque no se extendieron mucho tiempo en su utilización, o porque forma parte de un 5% que no les produce efecto alguno.

 

Alternativa para apicultores

¿Qué debe hacer aquel apicultor que desea producir o vender el veneno de sus abejas?

Pueden ponerse en contacto conmigo. Yo suelo dar cursos especialmente en primavera y verano. De hecho, cuando estuve en Coronel Suárez (hace pocas semanas) hice comentarios y mostré fotografías de cómo se produce. No es algo complicado, pero si hay que tener cierta preparación para poder hacerlo.

¿Qué mas puede contar de esto?

En los últimos años se han exacerbado los padecimientos dolorosos y mucha gente ha visto que sus dolores empeoraron. Por ello nosotros ofrecemos una alternativa para mejorar la calidad de vida que es el tratamiento con apitoxina, que no es muy costoso. Hay que hacerlo con nuestro asesoramiento o con el de los médicos que trabajan con nosotros, para dar la seguridad y el conocimiento que la gente necesita.

Contactos

Aquellos que deseen comunicarse con el ingeniero Litwin podrán hacerlo al teléfono 2355-476605. En Coronel Suárez vende los productos curativos así como la miel y polen de abejas, son provistos por Micaela Camertoni teléfono 3571 566325

 

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