Escuela Integral de Salud: Un abrazo entre el metabolismo energético y la filosofía de la liberación

El pasado viernes, Gustavo Hoffmann presentó en su ciudad natal su tercer libro “Escuela Integral de Salud: Un abrazo entre el metabolismo energético y la filosofía de la liberación”. Dicha presentación se llevó a cabo en Sala Bicentenario del Mercado Municipal de las Artes “Jorge Luis Borges”, organizada por la Dirección de Deportes en conjunto con la Dirección de Cultura y Educación de Coronel Suárez.

Gustavo Hoffmann, nació en Coronel Suárez hace 42 años. Actualmente, vive en Río Ceballos, Córdoba. Fue jugador de básquetbol a nivel nacional, en el año 2000 se recibió como Profesor de Educación Física habiendo egresado en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 47 de Olavarría, entre los años 2003 y 2006 tuvo una experiencia espiritual profunda como Fray Franciscano, en 2008 se recibió como Profesor en Filosofía y en 2009 como Profesor de Ciencias Sagradas, en 2017 se adquirió la Licenciatura de Filosofía, en 2018 fundó una Escuela Integral de Salud y desde 2019 organiza campamentos, charlas y talleres orientados al abordaje de la salud desde una perspectiva integral e interdisciplinaria.

Su primer libro, denominado “Dos vidas al pie del tabloncillo”, fue publicado en el año 2003. El segundo de su vida, “Dimensiones Cristianas de Educación Física en la Escuela, en el año 2017. Por último, su tercer libro “Escuela Integral de Salud: Un abrazo entre el metabolismo energético y la filosofía de la liberación”, en el año 2019.

Para dar inicio al evento, el Director de Deportes Gastón Gaspé, dándole la bienvenida y el apoyo de la Municipalidad de Coronel Suárez al autor del libro en nombre del Intendente Municipal, anunció que fue declarado de interés municipal.

Las palabras del autor

El libro está circulando hace tres meses. “Estoy haciendo una serie de presentaciones en distintas localidades. Primero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pasando por San Lorenzo, Provincia de Santa Fe, luego en Montevideo, Uruguay y en la mi zona, Córdoba y las sierras”.

Cada año, Hoffmann suele pasar las fiestas en su ciudad natal. “Mi familia de origen está acá y se me ocurrió: “¿Por qué no presentar el libro allá?”. En torno a esto, se generó todo un movimiento que me sorprendió mucho y gratamente porque desde el vamos, esto de declararlo de interés municipal, esta visita, esta presentación, esta charla, es para mí muy importante y creo que todo esto habla de cómo una ciudad recuerda y valora a sus hijos”.

A continuación, el autor comentó: “De eso va un poquito este libro, de un recorrido, que más allá del currículum, tiene que ver con un recorrido existencial. Un trayecto de vida que quizá en determinada edad uno puede hacer una primera síntesis y se encuentra en condiciones de transmitir un legado a otras personas que les puede llegar a ayudar”.

“En mi caso, tiene que ver con la salud. El año pasado, le doy vida a un espacio que fue surgiendo primero como una intuición, como idea, como anhelo y surge desde cero. Aparece la posibilidad de un montón de cosas, de darle nombre, de darle un logo, una identidad como institución y todo eso es un proceso grato”, añadió.

Dicen que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro son acciones humanas que trascienden en el tiempo a la persona. “Son cosas que cuando uno ya no está más en este plano, siguen estando presentes y uno está presente cuando queda en la memoria de la gente. Gracias a Dios, ya he podido hacer las tres cosas. Tengo dos hijas, en el lugar en el mundo que hemos elegido con mi familia hemos plantado varios frutales y esto del libro”.

Seguidamente, Hoffmann expresó: “No voy a decir ya nos podemos ir en paz porque me queda mucho por hacer, pero es una sensación de plenitud del camino recorrido y este espacio, La Escuela Integral de Salud es un espacio que surge en primer lugar por algunas cuestiones de salud después de habernos mudado con mi familia, gracias a Dios no complicadas”.

“A veces, uno le pone tanta energía a un trayecto de ese calibre como es mudar la casa que al terminar y relajarse, el cuerpo empieza a pasar factura. El que ha hecho la experiencia de hacerse la propia casa, quizás sabe de lo que estoy hablando. Es mucho lo que uno pone en juego y, a partir de eso, tuve un año con algunas cuestiones de infecciones respiratorias, con mucho antibiótico. Por ahí, con mucho desconocimiento de que se puede hacer para potenciar la salud”, continuó.

Gustavo, anticipándose a la reseña del libro, expuso que el contenido se trata de eso. “Hay mucho que se puede hacer para mejorar la salud en los pasos previos a llegar a la visita médica, no estoy diciendo que el médico no o que el médico sí. Por supuesto, que el médico es el profesional al que, cuando llegás a un grado o a un estado de enfermedad, tenés que recurrir”.

Sin embargo, hay un recorrido que se puede transitar previamente, según lo dicho por el autor. “En el medio, uno puede seguir algunos pasos que tienen que ver con cierta autonomía de decir: yo me cuido, potencio mi salud para no tener que estar dependiendo de un remedio a la primera de cambios”.

Los tiempos actuales, son aquellos en los que las personas buscan fármacos para no caer. “Es mi lectura y, por supuesto, es discutible; pero abusamos de la gestión primaria de la salud buscando aquel remedio que me permite seguir andando y sigo, y sigo. Cuando, en realidad, es un desequilibrio en la salud. Hay un diálogo en nuestro propio cuerpo, con nosotros mismos en primera instancia y tenemos esa capacidad consciente de poder darnos cuenta de las cosas. Hay un diálogo interno que, quizás por haber perdido un poco en la vorágine y el modo de vida en que vivimos, hace que no nos escuchemos, terminemos recurriendo fácilmente a un fármaco que lo que hace es, como primera instancia, tapar síntomas para que podamos seguir andando”.

En el momento en que su salud se deterioró, el médico que atendió a Gustavo le recetó medicamentos. “Esa persona, no me dio más herramientas que el antibiótico. No puedo juzgar si por desconocimiento o por desinterés, pero lo cierto es que para mí fue un año recurrente de infecciones respiratorias y el doctor simplemente me firmaba los antibióticos. Entonces, yo seguía adelante, pero hubo una repercusión fuerte de los medicamentos en mi flora intestinal. Eso provocó que termine ese año con un remate de dos hernias de disco: lumbar y sacra”.

Cuando la flora intestinal se encuentra deteriorada por los antibióticos, la inflamación hace que los problemas se trasladen hacia el otro lado del cuerpo, la espalda. “En definitiva, está todo comunicado y pasen cosas como lo que me paso a mí. Ese, fue un momento de inflexión donde o me empiezo a hacer cargo de la situación que está en mis manos para mejorar y para potenciar mi salud, o sigo pendiente de gente que me sigue tapando con fármacos los síntomas”.

Se trató de un declive que Hoffmann no lo deseaba a los 40 años. “De eso se trata, el inicio de este camino. A lo mejor, estos son tiempos privilegiados en el sentido de que cuando uno quiere estudiar e investigar en determinado campo lo puede hacer. Incluso de manera gratuita porque hoy hay herramientas fantásticas para eso”.

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