Ernesto el mosquetero

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo andan? linda semanita ¿no? Se develaron las incógnitas. Ya sabemos quiénes serán los candidatos. Hubo muchas idas y vueltas, varios se bajaron, otros se subieron, a algunos dicen que los apretaron, a otros les bajaron la lista… “hay de todo en la viña del Señor”

Lo concreto es que quedaron firmes 6 listas: por el Movimiento (adherido al kirchnerismo – Frente de Todos) la lista la encabeza ‘Glostora’ Carbini; en la de Juntos primera está Lourdes Fernández y la secunda el ‘Chulo’ Salvi; por el lado de Randazzo el que va primero es Juan Pablo Simón y ‘Jorgito’ Álvarez va como candidato a diputado por la sexta sección (Vamos con Vos);  César Rodrigo Cabrera va por Avanza Libertad que lidera José Luis Espert como candidato a diputado nacional; Rubén Allende (firme) por el Frente de Izquierda y los trabajadores; por NOS que lidera Gómez Centurión, encabeza la lista Juan Manuel Schwindt y Ricardo Ortiz Gallinger como consejero Escolar. Así quedaron repartidas las cartas.

A primera vista la novedad es que hay muchas caras que no actuaron antes en política, lo cual no deja de ser interesante, en tanto y en cuanto –por supuesto- tengan idea de para qué quieren ser concejales. ¿Qué ideas tienen? ¿Qué proyectos quieren presentar….? Estoy hablando de proyectos que le cambien la vida a la gente. De cambiarle el nombre a una calle o de poner un foquito en una esquina, no estoy hablando. Sépanlo, por si les toca. Vayan preparándose.

Algo que quiero advertirles es que el de la política es un territorio lleno de barro y trampas. Cuídense. Pueden sorprenderse si el día de las elecciones, cuando abran las urnas, les hayan afanado las boletas. Ya ha pasado.

Otro consejo: dense varias manos de barniz -porque a la hora de ‘inventarles’ algún hecho para difamarlos no hay escrúpulos- para endurecer la piel. Ya pasó también, pero bienvenidos.

Fuera de carrera

Una de las primeras que salió de la pista fue la Dra. Ferrari que era ‘número puesto’ en la lista de JUNTOS. Las malas lenguas (siempre las hay) sugieren que ‘le pegaron una apretada’ con su trabajo en el Hospital. ¿Será cierto? Me cuesta creerlo. Pero bueee… Es lo que circula.

Otro que se queja de que le ‘bajaron’ la lista (por falta de avales) es Flavio Diez, que presentó una lista para competirle por dentro al moccerismo y habrían metido presión (ya le pasó a Fuentes Lema y a Claudio Holzmann) para sacarlo de la cancha. Es de lo que se quejan.

Los demás están en carrera, ahora ‘hay que ver para que lado se revuelca el toro’.

(En ese momento llega Lauti)

 Ampliando la Tricicletería

  • Hola viejo ¿cómo estás?
  • Bien Lauti, hablando un poco de la conformación de las listas…
  • Sí. Hubo muchos que se bajaron y otros que entraron ‘por descarte’
  • Y… Sí, pero no prejuzguemos. Por ahí nos llevamos alguna sorpresa y alguno de los nuevos viene con ganas de hacer y en ese caso…
  • Tenés razón, al rengo hay verlo caminar…
  • ¿De dónde venís Lauti?
  • De lo del abuelo…
  • ¿Qué cuenta? ¿Tiene mucho trabajo?
  • Él está muy contento porque intuye que se le va a ampliar la clientela…
  • ¿Por…?
  • Porque cree que hay muchos de los nuevos que también se caen del triciclo como Maurito y está viendo algún terreno para ampliar la tricicletería.
  • ¿Ahá? ¡Mirá vos! A veces la desgracia de unos es la suerte de otros.

 Pachi en la quinta de Olivos

  • Así es. ¿Viste el despelote que se descubrió en la quinta de Olivos?…
  • ¡No me cuentes! Nunca lo habría pensado…
  • ¿Qué cosa?
  • ¿Cómo, no te enteraste?
  • Sí, pero no sé a qué te referís.
  • A Pachi. Resulta que tiene registradas 65 entradas a la Quinta de Olivos.
  • No viejo…
  • ¿Cómo que no? Todos los canales y las radios hablan de eso. Pachi fue bastante vago de joven pero no me imaginé que todavía se ‘prendería’…
  • No, viejo. Pachi no.
  • ¿Me vas a discutir a mí?
  • Entendiste mal viejo, no es Pachi. Es una mina que tiene ese apellido Pacchi.
  • ¿Y yo qué digo? Pachi entró 65 veces de joda con Alberto y las chicas.
  • No viejo. Calmate. Es una coincidencia (suena igual) pero es una modelo de apellido Pacchi…
  • Yo creía que era Pachi. No importa, es una inmoralidad.
  • Bueno, los muchachos y las chicas tienen derecho a divertirse…
  • No. No y no. No es que no tengan derecho a divertirse, lo grave es que lo hacían mientras nos tenían a todos encerrados con que ‘viene el cuco’ mientras ellos se nos cagaban de risa en la cara. Mientras se les labraban actas a los que les rendían homenaje a San Martín, a los que no pudieron despedir a sus familiares…
  • Tenés razón, una verdadera vergüenza. ¿Ahora que nos van a decir? ¿Quédate en casa?
  • Los ‘cabeza de termo’ los van a seguir votando.
  • Lamentablemente…
  • Me voy, la semana que viene la seguimos.
  • ¡Dale…!

El Cabaret de Olivos

¿Cuántas cosas más tienen que pasar para que nos demos cuenta de los delincuentes que nos gobiernan?

Que mientras nos tenían a todos asustados, encerrados, mintiéndonos con las vacunas, vacunando a los amigos, haciendo negocios con Rusia y China, terraplenando caminos, haciendo infracciones a quienes intentaran pasar de un municipio a otro (o de una provincia a otra), militando las vacunas, no comprando vacunas americanas por ideología ellos estuvieran de ‘jarana’ (convirtiendo a la quinta de Olivos en un c… de gatos) es un hecho imperdonable.

Que las chicas, que eran las ‘animadoras’ de la fiesta, se dieran el lujo de preguntarnos que, si los anti-vacunas nos contagiábamos les íbamos a dejar las camas a los que militaban mientras ellas entraban de noche a Olivos es, simplemente, de mal nacidos.

Nos están ‘tomando para el churrete’ ¿quiénes se creen que son?

Los que van a tener que ir buscándose otro laburo son ustedes porque la gente está podrida. Sépanlo.

El suegro de Vicente

¿Se acuerdan que el otro día les conté que, con el flaco Schmidt, nos habíamos ido a Alpachiri y se nos quemó la junta de la Estanciera? Bueno, resulta que en los días que nos tuvimos que quedar, Vicente nos contó una anécdota que le había ocurrido a su suegro.

El suegro, supo tener un boliche en el que se juntaba la paisanada (algunos malandras y borrachos también). Resulta que parece que tenía una antigua ‘cuenta pendiente’ con un morocho por una cuestión de polleras. Un caso de vieja data pero que siempre estuvo latente.

Resulta que el muchacho, al que le decían don Segundo Sombriya (era menos de Segundo Sombra), seguía yendo al boliche y cuando se ‘mamaba’ sacaba a relucir aquella vieja disputa.

Un día, la discusión levantó temperatura y cuando los parroquianos lo sacaron en andas, Sombriya la prometió tiros, trompadas y puñaladas al suegro de Vicente.

Esa noche, por precaución, el suegro le arrimó a la puerta un par de cajones de soda (de esos con sifones de vidrio, que solían reventarse) porque la puerta no tenía cerradura.

Por las dudas, el viejo cargó el 38 y lo puso sobre la mesa de luz de la piecita que estaba pegada al boliche donde él dormía… No sea cosa…

Quiso el destino (vaya uno a saber por qué) que a eso de las tres de la mañana, empezaron a sonar unos tiros en la puerta. De un salto, el suegro de Vicente se incorporó, manoteó el revólver y le vació los 6 tiros del 38 a la puerta. Seis agujeros quedaron como recuerdo…

El silencio absoluto le sucedió al despelote. Prendió la lámpara de kerosén y encaró para el lado de la puerta (pensando que lo habría matado a Sombriya). Abrió la puerta con precaución y… nada. No había nadie…

Resulta (según cuenta Vicente) que los tiros que escuchó el suegro, eran en realidad la explosión de tres sifones que el viejo había dejado en la puerta.

En Alpachiri dicen que la anécdota es cierta. Yo. Por las dudas… no me hago cargo.

Los dejo. La semana próxima nos volveremos a encontrar si Dios quiere.

Nos vemos. Chauuu.

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