Ernesto el mosquetero

¡Hola! ¿Cómo andan? ¿Yo? Esta semana mejor… Ante todo mil disculpas por el ‘faltazo’ del sábado pasado. Les cuento: Resulta que con este tema de la cuarentena, hacía más de un año que no lo visitaba a mi hermano (Vicente) en Alpachiri. Bueno… El flaco Schmidt tenía ganas de probar la Estanciera que se compró hace poco y me invitó a ir a pescar a La Salada. Para mis adentros me dije: aprovechamos y nos vamos a visitarlo a Vicente. Arrancamos el jueves. A las ocho de la mañana.

Íbamos bárbaro. A 60 Km por hora. A eso de las 10 ya andábamos medio cerca cuando empezó a salir vapor por debajo del capó… “Falta poco” dijo el flaco y apretó el acelerador. “Pará loco” le dije. Al pe…. siguió. Habríamos hecho unos tres mil metros y “se quedó muda”. Nos bajamos, el flaco levantó el capó… ¡Una humareda…!

A la hora, la ‘fiera’ dejó de echar humo por la nariz. Justo pasó un paisano con una 4×4 y paró. “qué les anda pasando” preguntó. “No sé, veníamos lo más bien hasta que empezó a echar humo…”  contestó ‘el flaco’.

El paisano se bajó de la camioneta, echó un vistazo y le dijo “para mí que se te quemó la junta de la tapa de cilindros…” “¿La junta…? Se sorprendió el flaco. Sí. Para mí que eso….

“¿Ud. va para Alpachiri? “Le pregunté. “Sí, ¿en que los puedo ayudar…?” me contestó.

Le expliqué que era hermano de Vicente, que me hiciera la gauchada de avisarle para que venga a auxiliarnos con un mecánico…  Montó la 4X4 y la sacó arando. A la hora llegó Vicente con el mecánico… Era la junta nomás, pero en Alpachiri no había y recién la tuvimos el martes… Para no hacerla demasiado larga, llegamos anteanoche.

Me voy a lo importante (dos semanas son demasiado tiempo en este país). Aunque estábamos en la Pampa igual nos enterábamos de las noticias: De que Alberto no pudo ir a Pergamino, de que a Kici ‘lo mataron a bocinazos en Junín y de toda la serie de ‘apoyos’ que el gobierno viene recibiendo. ¿La verdad? No sé cómo les da la cara para seguir haciendo papelones.

Cuando lo vi a Alberto haciéndoles un homenaje a las víctimas del Covid, se me vino la imagen de Hitler, en un campo de concentración rindiéndole homenaje al judío dos millones asesinado en el ‘Holocausto’. Digo yo ¿hasta dónde les da la cara? Estuvieron mintiendo con las vacunas, colándose en la fila, haciendo negocios con Rusia y China, ocultando el por qué no habían comprado las de Pfizer y ahora, ‘escondiendo’ las vacunas para largarlas antes de las elecciones. Son demasiado turros. Mientras tanto fundieron a medio país, trataron de llevarse puesta a la justicia (lo siguen intentando) de negar el derecho a la propiedad privada (la de los demás. La de ellos no) y ya estamos llegando casi a los cien mil muertos. ¿Y todavía salen a rendirle homenaje a los muertos por Covid? ¡Son unos hipócritas, mal nacidos! Hay tanta indignación en la gente que hasta el ‘flaco’ Schmidt que era recontra peronista, los putea en todos los idiomas. Para que el ‘flaco’ los putee, pueden imaginarse como estará la gente…

Y el pescado sin vender…

Esta semana hubo una manifestación para pedir por la presencialidad en las escuelas. Si algo nos estaba faltando para llevar al país a la ruina es que los chicos no puedan ir al colegio.

Eso no es todo, ahora corre la voz de que van a pasar de grado sin haber estudiado. Si seguimos en este camino no tenemos futuro. Sin estudio, ni educación no hay futuro. El mundo esto lo sabe y los países serios ‘le ponen todas las fichas a la educación” ¿saben por qué? Porque lo que importa no es que los chicos se reciban, lo que importa es que aprendan. Porque si no aprenden, cuando ejercen hacen macanas, y cuando un profesional hace macanas el que paga el pato es el cliente (o el paciente). Un error de un médico cuesta vidas. Por eso es tan importante estudiar y aprender.

Les comparto lo que está en la entrada de una universidad de Sudáfrica. Es para que lo piensen.

La tricicletería marcha ‘viento en popa’

Ustedes recordarán que la vez pasada Lauti les contó que, a raíz de los porrazos que se venían dando Maurito (y algunos más) cayéndose del triciclo y rompiéndolo cada vez, al abuelo se le ocurrió poner una tricicletería. La verdad es que es toda una novedad, cada día tiene más trabajo y parece que las rueditas de la ‘bicicletita’ de Lauti cuando era chico que le adaptó al triciclo de Maurito, le está dando resultado. Se cae menos (al menos por ahora). Cuando vuelvan los días lindos y pueda volver a salir, ahí lo quiero ver.

Igual, el trabajo le llueve. El otro día (antes de irnos a Alpachiri) pasé a visitarlo y estaba ‘como peludo escarbando en la loma de toscas’. Le habían traído un aparato rarísimo.

  • Hola papá: ¿Qué es ese aparato?
  • Un ‘tricicóptero’.
  • ¿Qué? Un tricic…
  • ¡Sí. UN TRICICOPTERO! ¿nunca viste uno?
  • No viejo, La verdad que no. ¿y de quién es?
  • ¿Y de quien va a ser? De Alberto…
  • No entiendo nada viejo. ¿Para qué te lo trajeron?
  • Eso mismo me pregunto yo… Más bien, me pregunto para qué se lo tomé. Un bicho más raro… mezcla de triciclo y helicóptero. No alcanza conque Maurito se viva cayendo del triciclo, ahora Alberto también se cae dos a tres veces por semana… Además es un aparato infernal: abajo es un triciclo y arriba parece un dron… encima lo quieren apurado.
  • ¿Para qué se lo tomaste viejo? Igual, por más que se lo arregles, antes de una semana lo tenés de vuelta…
  • ¡Déjame, Déjame Ernesto! ¡Estoy recaliente! Estas cosas siempre me tocan a mí.
  • Te dejo. Me voy para lo de Vicente ¿Algún encargue?
  • ¡NADA! Saludos…
  • Ta lueeego….

Salí del taller y me fui a dar unas vueltas. ¡Que sucio está Suárez! Ramerío por todos lados, los arreglos de pérdidas de agua no se terminan nunca, la barredora no pasa nunca ¿estará rota o la habrán vendido? Hay poco amor por el laburo. Difícil que con esta manera de ‘rascarse’ saquemos algún día el país adelante. Según veo, están todos esperando las elecciones y peleándose por los cargos (en la oposición claro).

Sinceramente, me tienen todos repodrido, solo se preocupan por ‘agarrar’ un cargo y después… “si te he visto no me acuerdo”. Mucha trenza, poco patriotismo.

 35 años de Nuevo Día

Por lo que les conté me perdí el suplemento por los 35 años de Nuevo Día. Cuando llegamos (el jueves) lo primero que hice fue ir al diario a buscarme un ejemplar. ¡Bárbaro! Ágil, fácil de leer, los hechos más importantes y el testimonio de algunos  fundadores y de algunos de los primeros empleados (allá por 1986). Homenajes a algunos de los que fueron importantes…

El acompañamiento publicitario y las voces de felicitaciones…. ¡impresionante! 35 años no es poca cosa y el haber seguido firmes en las convicciones son aspectos que la gente valora.

El reconocimiento del Concejo Deliberante fue muy importante. El ‘diré’ me pidió que se los agradezca. Seguramente él lo hará en persona cuando se dé la oportunidad.

Los dejo por hoy, el sábado próximo nos volveremos a encontrar. Hasta el sábado. Si Dios quiere. Chauuu.

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