“El ser humano hace cosas que genera que el clima cambie” afirmó Piquio Scialabba

El último día de diciembre, en el aire de la 90.3, Miguel Menchi dialogó con Natalio ‘Piquio’ Scialabba para referir y dar detalles relativos a los cambios climáticos de los últimos tiempos y cómo se encuentra el escenario zonal y más particularmente, de Coronel Suárez.

Vale destacar que la entrevista en cuestión tuvo lugar cerrando el mes de diciembre de 2020 y el experto en el área confirmó que “diciembre tiene una media de alrededor de80 milímetros (mm) y estamos en 90.7”.

En esa línea, resumió que hubo “775 mm en el año y hay campos con más de 900 y algunos han superado los mil”. De todos modos afirmó que eso es positivo y se dio “en buena hora la lluvia”, ya que este es el momento ideal, “y hasta fines de abril porque es cuando el sector del campo tiene que juntar alrededor de 800 mm para que la producción funcione bien”.

Al respecto recordó: “Veníamos mal de la primavera de 2019, pero arrancamos enero 2020 hasta abril muy bien. En esos cuatro meses estuvimos bien. Después el período mayo, junio, julio y agosto vino normal, llovieron 131 mm” y destacó que “se había complicado porque en septiembre estuvo por debajo de la media”.

En resumen, explicó que “lo que aconteció en 2020 fue que, en materia climática, las condiciones del tiempo no fueron normales” y ejemplificó diciendo que “la última temperatura elevada terminó en marzo con 30.2°”. Temperatura que fue superada hacia el 17 de octubre.

“Estuvimos siete meses por debajo, cosa que no ocurre nunca” y explicó que, en invierno, “es común la baja temperatura, pero que a fin de agosto y en septiembre, no”. De ese modo, destacó que las heladas casi no se sintieron: “Fue un año tibio, muy pobre de heladas” afirmó Scialabba.

Además detalló: “Tuvimos 49 heladas, 3 en mayo; 10 en junio; 15 en julio; 12 en agosto; 7 en septiembre; 2 en octubre y las dos temperaturas mínimas más bajas -que fue de -5.1°- se dieron el 14 de junio y el 21 de septiembre”.

Particularmente refiriéndose a diciembre 2020, Piquio aseguró que se trató del “mes que hemos juntado mayor cantidad de temperatura que supera los30°”; agregando que, pese a ello, siempre enero y febrero son los meses de temperaturas más elevadas., indicando que podrían registrarse nuevas máximas.

Así, recordó que “hubo temperaturas máximas que superaron los 35°, el 3 de febrero y el 1 de marzo. Sólo dos temperaturas llegaron a eso” e indicó que se trató de “un año muy raro”.

“Fue un año con mañanas muy frías y tardes muy templadas” reconoció, pero explicó que, como inicia el período de cosecha fina vino bien porque, por momentos, no llovía ni hacía tanto calor para que se evaporara el agua”. Entonces, en ese sentido, “el año, para el sector agropecuario, ha ido bien” concluyó Scialabba.

Por otro lado, indicó: “Falta ver lo que va a ocurrir hasta fin de abril de 2021, ya que tiene que funcionar el girasol, el maíz -que necesita mucha agua- y la soja que, en enero y principalmente en febrero , necesita buenas precipitaciones”.

Destacó, tras eso, que, “en materia de lluvia, siempre hay diferencia. Cerramos el año pasado muy mal. Lo que ha ido cambiando mucho es el viento, por ejemplo, en 2010, tuvimos 748 mm; en 2014, 1.084 mm y después bajamos a 519 mm y en 2018 y 2019, hubo 668 mm y 200 mm por debajo de la media”.

Comentó que, “ha cambiado mucho el viento que, históricamente, ocurría en otras épocas, allá en el mes de agosto, y hemos tenido viento todo el año”.

En referencia a ello, resaltó: “El ser humano hace cosas que van haciendo que cambie el clima, y es probable” y aseguró: “Tiene que haber un balance entre terrenos naturales y con asfalto”. De ese modo ejemplificó diciendo que “donde hay techos de chapa, la radiación es diferente porque la chapa irradia un calor al calentar y la tierra irradia otro”.

Además, reconoció que otro problema “es la deforestación y por ejemplo, recién ahora, se han vuelto a poner, en calle Mitre, árboles que hace años se sacaron. El arbolado es lo que modifica la oxigenación y hay calles enteras sin arboles”.

“Ahora se pueden ir cambiando, sacando un planta y poner otra que no haga tanto daño” opinó Scialabba y contó que, por ejemplo, en ciudades de Europa, “el arbolado y como lo cuidan es impresionante”: “En parís hay veredas con arbolado en el medio de la vereda y son árboles como estos de Coronel Suárez, pero los plantan profundo con un armazón de hierro para que la raíz no levante las veredas”.

En relación a eso, manifestó que, en Argentina, “tenemos otra idiosincrasia, nos han mentalizado de otra manera”.

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