El retorno a la barbarie

Vivimos en un país lleno de problemas. Problemas autoinflingidos. Inflingidos en tal medida que nos va mal cuando todas las condiciones internacionales son favorables para que nos pudiera ir bien.

¿Es esto casualidad? ¿Mala suerte? ¿Alguna maldición acaso…?  Nada de eso, la raíz de los problemas está en nosotros mismos, en la consecuencia de que el fanatismo nos lleva a hacer cosas irracionales. Cosas que van en contra de todos sin beneficio alguno. ¡Cabezas de termo! Dicen algunos.

Lo sucedido en la ante víspera en el sector de la municipalidad encargado de la extensión de licencias para conducir es apenas una pequeña muestra de lo que afirmamos en el párrafo anterior.

 

Los hechos

Todos conocemos el conflicto que mantienen el ejecutivo y los municipales y, más allá de quien tenga la razón, nadie tiene derecho a avanzar sobre los derechos de los demás.

El sindicato pretende –amparado en su derecho de reclamar- avanzar sobre el derecho que tienen otros municipales a trabajar, si lo desean.

El sector de Licencias para conducir entiende que debe trabajar para dar el servicio que corresponde a los suarenses. El Sindicato no.

Se introdujeron dentro de las instalaciones, cortaron el suministro eléctrico, lo que configura un delito e hicieron desaparecer dos ‘biblioratos’ con licencias de conducir, que estaban para entregar.

En principio creyeron habían sido robados, pero siguiendo los movimientos a través de las cámaras los encontraron escondidos detrás de un armario. Las licencias de conducir son documentos nacionales e internacionales, por lo tanto, sustraerlas es un delito.

Hubo de concurrir personal de EDES para reparar los daños inflingidos ‘adrede’ a la repartición pública.

De hecho no todos están de acuerdo con continuar con una huelga irracional y, al menos el sector de inspección está dispuesto trabajar, demostrando que ‘no todos son vagos’.

Las informaciones recogidas nos revelan para la jornada de hoy –desde el sector- pedirían custodia policial para poder trabajar. Seguramente, como es su costumbre, harán ‘barullo’ para molestar a quienes trabajan no respetando el derecho a hacerlo como también lo prevé la ley.

De hecho, está previsto atender a la gente, pero solo podrán pasar los que estén en las listas que desde Licencias van a presentar, incluidos, por supuesto el personal.

A los tiempos del abuso y la prepotencia ‘se les está terminando la cancha’ y nadie desea que pueda repetirse la triste experiencia del camionero, en las inmediaciones de Daireaux, que terminó muerto por querer trabajar. Ojalá que esto no suceda, pero la prepotencia se encarga de aplanar el camino para que cosas como estas se repitan. Estamos volviendo a la barbarie.

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