Divorciarse y dividir los bienes: diferencias

Por Lucrecia Sportelli

Abogada-Mediadora especializada en Mediación Familiar

Estudio Jurídico Sportelli&Barbaro

 

El Código Civil y Comercial trajo aparejado grandes cambios, y en el sector que más se han podido visualizar es en el Derecho de Familia.

En ese sentido y con respecto a la decisión de poner fin al matrimonio, la nueva legislación que nos rige desde el 2015 ha innovado, y por ello hoy contamos con la posibilidad de iniciar un divorcio en cualquier momento (sin plazo de espera como ocurría antes), sin tener que contarle al juez la causa o razón por la que tomamos esa decisión, breve en cuanto al tiempo que lleva su trámite, y con la posibilidad de que uno solo de los integrantes de la ex pareja lo soliciten.

Esto último significa que ya no es necesario ponerse de acuerdo con el otro para iniciar el trámite. Implica también que no dependemos del otro para divorciarnos.

Es decir, hoy no es imprescindible que los dos quieran divorciarse: la solicitud de sólo uno de ellos basta para poder iniciar el trámite y poder disolver el vínculo matrimonial que los une, obteniendo la sentencia de divorcio.

Diferenciándose del anterior divorcio, hoy al Juez le basta la expresión de voluntad de uno de los integrantes de la pareja para poner fin a la vida conyugal, y si cuando se presentan ambos hay controversia con respecto a cómo dividir los bienes, el juez avanzará igual con la sentencia de divorcio. Y es en este sentido que el divorcio se ha convertido en un procedimiento breve y ágil y hoy se puede obtener la sentencia de divorcio inclusive si sólo uno de los dos integrantes de la ex pareja lo solicita.

 

Divorciarse y dividir los bienes. Diferencias

 

Esa es la característica del nuevo juicio de divorcio: obtener la sentencia que disuelve el matrimonio resulta ser un procedimiento breve y sin complicaciones, lo inicie uno solo o lo inicien los dos juntos.

Lo que es necesario aclarar aquí y que muchas veces se confunde, es la diferencia entre divorciarse (obtener la disolución del vínculo matrimonial por medio de la sentencia de divorcio), y otra muy distinta es resolver el tema de la división de los bienes que esa pareja tenía mientras vivían juntos, categorizarlos en bienes propios y gananciales, y llegar a repartirlos, buscando que esa división de bienes sea lo más satisfactoria posible para ambos.

Estas resultan ser dos cuestiones muy distintas para el Código. Muchas veces cuando se pide el divorcio, es posible también resolver también en ese momento la cuestión de la división de bienes. Y a veces es una cuestión que queda postergada en el tiempo, para ser tratada en un expediente judicial distinto.

En tal sentido, nuestro Código determina que para iniciar el divorcio, las partes deberían presentar conjuntamente o cada una por separado una “Propuesta de acuerdo” en la que se indique de qué manera cada uno quiere tratar por ejemplo la división de los bienes (de qué forma cada propone dividir los bienes).

Y si no se llega a un acuerdo al respecto y surgen grandes diferencias con los bienes, hoy NO se permite que eso dilate el dictado de la sentencia de divorcio: el juez va a dictar igual la sentencia de divorcio, y ordenará a las partes que traten el tema de los bienes en un expediente aparte: pero el divorcio se obtiene igual.

En los casos en que las partes no acuerden la forma de dividir sus bienes, mientras se busca el acuerdo o se judicializa la cuestión en expediente aparte, la sentencia de divorcio se va a dictar igual.

 

Dos formas de iniciar el divorcio: Juntos o Separados

Hoy se encuentran previstas dos formas de solicitar el divorcio: por petición unilateral (a solicitud de uno solo de los cónyuges) y por petición bilateral (solicitado por ambos cónyuges).

  • Divorcio por petición unilateral: Cuando sólo uno de los esposos da inicio al trámite del divorcio, la ley establece que junto a este pedido se deberá acompañar una “Propuesta reguladora de los efectos del divorcio”. En dicha propuesta se debe ofrecer una forma de organizar y distribuir los bienes comunes, por ejemplo, y también debe prever todas las cuestiones relacionadas con los hijos menores cuando los hubiere, entre otras cuestiones posibles. De la petición unilateral de divorcio y de esta Propuesta, se va a correr traslado a la otra parte para que tome conocimiento. Quien no inició el divorcio va a poder así presentarse en el proceso y aceptar o rechazar esa propuesta (y ofrecer por ejemplo otra distinta) pero lo que no puede hacer es rechazar el divorcio. Es importante resaltar que el Código establece especialmente que en ningún caso el desacuerdo que puedan tener los esposos sobre estas propuestas, por ejemplo, si no se ponen de acuerdo en dividir los bienes, nunca esa cuestión va a impedir que se avance con el dictado de la sentencia de divorcio.

Como dijimos anteriormente, el juez va a dictar la sentencia disolviendo el vínculo matrimonial y quedarán estas cuestiones pendientes a resolver, debiéndose iniciar un juicio aparte por cada cuestión no resuelta (por ejemplo, si no hubo acuerdo con los bienes, o si no hubo acuerdo con la cuota alimentaria). Pero el divorcio ya va a estar otorgado igual y luego se discutirá sobre las cuestiones en las que no hay acuerdo.

  • Divorcio por petición bilateral: Esta sería la situación ideal que promueve el Nuevo Código que busca evitar la litigiosidad en las cuestiones de familia e intenta promover acuerdos entre los ex esposos.

Pero es sabido que no siempre están dadas las condiciones de pareja para solicitarlo de esta forma. Cuando sí es posible, al pedir de común acuerdo la disolución del vínculo matrimonial deberán acompañar un “Acuerdo o Convenio regulador sobre los efectos del divorcio”, es decir, deben expresarle al juez en un escrito la forma en que ambos de común acuerdo han decidido organizar las cuestiones ya comentadas anteriormente (vivienda, hijos, bienes, etc.). En estos casos, el juez dictará sin más espera la sentencia de divorcio disolviendo el vínculo y luego analizará el acuerdo que le presentaron las partes, asegurando que el mismo no perjudique a ninguno de los miembros de la familia. Comprobado esto, finalmente lo homologará, aprobándolo.

 

Cuando uno solo solicita el divorcio: ¿y la división de bienes?

Son varias las circunstancias que pueden darse en cada caso particular, y cada situación familiar es única y deberá ser analizada en especial, pero veamos ahora por ejemplo, qué sucede si una persona inicia el divorcio de forma unilateral y la ex pareja en lugar de presentarse y mostrarse de acuerdo o en desacuerdo con lo que pretende el que lo inició, en cambio directamente NUNCA APARECE EN EL JUICIO. Nunca se presenta, a pesar de estar debidamente notificado (requisito imprescindible para avanzar).

En este supuesto, la cuestión fundamental vinculada al pedido de divorcio, tampoco se detiene porque el ex no se presente: el divorcio se va a dictar igual con respecto a quien lo pidió.

Lo contrario implicaría tener que seguir unido matrimonialmente y patrimonialmente a una persona con quien no se desea compartir más la vida.

Por esa razón, y porque la nueva normativa privilegia en todo su articulado la voluntad de las partes, y en este caso la de quien sí se quiere divorciar, la sentencia de divorcio se va a dictar igual, a favor de quien la solicitó.

Y se inscribirá en el Registro de las Personas dejando debida constancia de ello.

Luego, si otras cuestiones quedan aún pendientes entre la ex pareja (vivienda, bienes, alimentos) cada tema deberá ser tratado en forma separada, pero no existirá más entre ellos un vínculo matrimonial que los una.

 

 

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