Como se pide: Carta dirigida a Zenón Ponce

Estimado Dr. Zenón Ponce:

Me dirijo a Usted como máxima autoridad del sistema sanitario de Coronel Suárez a fines de expresarle mi profunda disconformidad con la atención recibida a mi abuela Hilda Grasso de 86 años de edad el día 09/01/2023 en el hospital Municipal Dr. Raúl Caccavo, a quien producto de la pésima prestación casi pierde la vida y se le causaron serias lesiones que tendrán consecuencias en el camino que le quede por delante transitar.
A continuación voy a relatar de manera cronológica los hechos que se fueron sucediendo y la cadena de malas decisiones tomadas por el personal a su cargo.
En la tarde del 9 de Enero mi mamá recibió un mensaje con una serie de incoherencias por parte de su madre, es decir mi abuela, por lo cual automáticamente decidió ir a asistirla entendiendo que algo no estaba bien. Al llegar a su domicilio decidió llamar a la ambulancia, que en tiempo y forma se acercó y la traslado al Hospital Municipal.
Una vez allí comenzaron los desaciertos por parte del Dr. Salvi quien se encontraba en la guardia y fue el profesional interviniente. Al revisarla se decidió que la afección era un cuadro de deshidratación y una pequeña arritmia, pese a las dificultades notorias en el habla y las incoherencias en las palabras por parte de mi abuela.
Al diagnóstico se llegó sin realizar ni una resonancia magnética, ni tomografía, ni análisis de rutina, solo con un electrocardiograma. Se le inyectó suero y manifestaron falta de disponibilidad de camas, por lo cual se le dio de alta. Sin poder casi caminar tuvo que llevarla mi mamá y subirla alzada al primer piso. Ante el pedido de que la traslade la ambulancia, el personal del Hospital se negó aludiendo que “ahora se tiene que hacer responsable la familia”. Sin ser especialista y tener estudios médicos, mi familia consideró que no fue acertado el modo de intervenir, pero así y todo como fue indicado se retiró a mi abuela del Hospital y la trasladamos a su domicilio con las dificultades anteriormente relatadas.
Al día siguiente mi abuela se levantó con un cuadro peor que el del día anterior y ante esta situación se contactó a la Dra. Kilian (médica de cabecera), quien envió una ambulancia y decidió junto a la Dra. Alarcia realizar una tomografía en la cual se detectó un infarto cerebral y un coagulo que le tapó las arterias motivo por el cual se decidió dejarla internada con medicación en el hospital (que ese día si contaba con camas disponibles). Vale destacar el impecable accionar de ambas médicas.
¿Termina allí el fatal derrotero? de ninguna manera. Al mal desempeño del día anterior se suma la obligatoriedad de acompañar las 24 horas al paciente, el mal estado de las habitaciones y la superpoblación de personas (a las 4 personas internadas se suman los 4 acompañantes en algunos casos rotativos), la falta de higiene y la falta de colaboración para movilizar a los pacientes por parte del personal.
Ante lo expuesto me surgen un montón de preguntas que me gustaría trasladarle a usted para que se las responda e intente modificar la realidad, tomar como testimonio de lo grave de la situación y plantearse si están verdaderamente sirviendo al pueblo que paga sus impuestos.
¿Qué sentiría si fuera un familiar suyo? ¿Cómo se pide de manera racional que se tomen medidas cuando el daño está hecho? ¿Cómo hace una familia sin recursos para acompañar a su familiar las 24 horas?
Muchas veces nos preguntamos por qué la sociedad está tan violenta y lo que pocas veces nos preguntamos es cuánta desidia se debe tolerar antes de entrar en estado de ebullición. Le confieso que no me faltaron ganas de hacer un gran escándalo, pero los principios de buen ciudadano y respeto hacia el prójimo me detuvieron. El inconveniente es saber hasta cuándo deberemos soportar un estado que no nos aporta ninguna solución y que nos abandone cada vez que requerimos de sus servicios.
Solo se puede cosechar violencia cuando los deberes indelegables que ustedes tienen se ven insatisfactorios con temas tan delicados como la salud, por eso le solicito con el mayor de los respetos que tenga a bien tomar esto como un caso testigo entre los miles que suceden a diario y que intente empezar a modificar una realidad que ninguno de los vecinos de Coronel Suárez merecemos transitar.

Atte.

María Eugenia Bravo
DNI. 32717137

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