¿Cómo es el juicio de alimentos hoy?

Actualidad jurídica en Derecho de Familia

“Para ser eficaz, el proceso de familia debe privilegiar el acuerdo por sobre el litigio…”

(Aída KEMELMAJER de CARLUCCI, jurista argentina)

Por Lucrecia Sportelli

Abogada-Mediadora especializada en Mediación Familiar

FACEBOOK: SportelliBarbaro Abogados

Cuando una relación sentimental se termina por divorcio, separación o ruptura  y existen hijos/as comunes, una de las principales cuestiones a resolver (y de manera inmediata porque se trata de satisfacer necesidades básicas) es determinar cuánto debe pasar en concepto de cuota alimentaria quien ya no convive en el día y día con sus hijos/as.

Es así como los juristas definen la cuota alimentaria como un monto que debe pagar el progenitor que no vive con sus hijos/as, para que de esta forma contribuya con los gastos que ellos tengan.

Para abordar este tema, debemos en primer término recordar que los gastos y necesidades de los niños, niñas y adolescentes deben ser cubiertos por AMBOS progenitores, ya que dicha obligación deriva de la responsabilidad parental que ambos tienen. Esto también implica que muy al contrario de lo que se piensa, la cuota alimentaria que deberá abonar quien no vive más con sus hijos/as, tiene carácter de CONTRIBUCION a los gastos de los mismos, y esto significa que no debe cubrir todos sus gastos y necesidades ya que, como se dijo, ellos deben ser enfrentados por ambos padres: por el progenitor que vive con ellos y por quién no.

Es por ello también que muchas veces, al tener que ser los gastos y necesidades compartidos por ambos padres, resulta tan difícil determinar el monto de una cuota alimentaria.

Y muchas veces, es posible que los mismos padres se pongan de acuerdo en fijar dicho monto, y de esta manera se evita judicializar la cuestión.

Pero cuando esto no es posible por el motivo que sea, y se judicializa el tema solicitándole al juez que sea él quien determine el monto, también resulta fundamental en función de la paz familiar, privilegiar el acuerdo entre los padres por sobre un largo y desgastante juicio.

Es por ello que muchos juristas especializados en Derecho de Familia piensan que los conflictos familiares, y entre ellos está la cuestión de fijar la cuota alimentaria, no pueden ni deben resolverse como las otras cuestiones judiciales: no pueden resolverse como se hace cuando se intenta cobrar judicialmente un pagaré… y piensan que “… cuando los miembros de un grupo familiar recurren a la justicia de familia, el sistema debe poner a su disposición mecanismos que le permitan resolver sus conflictos de un modo bastante distinto al típico proceso civil. (…) los operadores jurídicos deben saber que su función es ayudarlos a encontrar una solución que —sin dejar de atender a los derechos en juego— desactive la crisis y pacifique la familia”.

¿Cuánto?

Es importantísimo comprender que el monto de la cuota alimentaria no es un número fijo que se aplica para todos igual.

La cuota alimentaria será fijada por el juez teniendo en cuenta la situación particular de dos personas involucradas: el hijo/a que tiene derecho a esa cuota alimentaria y el progenitor que está legalmente obligado a pasarla.

Y como cada hijo/a y cada progenitor es distinto, y también lo es su situación personal y sus necesidades, comparar la situación particular de cada uno con experiencias cercanas o comentarios al pasar (“A una amiga su ex le pasa la mitad de su sueldo o más”), no resulta productivo, porque cada situación va a ser analizada en particular por el juez para encontrar la solución particular para cada uno.

Por eso, para poder determinar el alcance y el contenido de la cuota alimentaria que el demandado deberá pasar, se deben tener en cuenta dos pautas, que siempre son únicas y específicas de cada caso:

  • la condición económica del obligado a pasar esa cuota, es decir, se evalúan las posibilidades económicas del demandado, fijándose una cuota proporcional a sus posibilidades que nunca puede cubrir el 100 por ciento de sus ingresos, sino en general un porcentaje de los mismos.
  • las necesidades del hijo, es decir se debe poder satisfacer el bienestar general del niño/niña o adolescente a quien esa cuota alimentaria va destinada. Y ello debe ser específico para ese hijo/a ya que durante todo su crecimiento, los niños, niñas y adolescentes tienen distintos gastos y distintas necesidades que deben ser oportunamente evaluadas y cubiertas por ambos progenitores.

Iniciar un juicio de Alimentos

Generalmente es la madre quien en nombre y representación de sus hijos/as solicita la fijación judicial de la cuota alimentaria.

Y en este juicio quien lo inicia debe probar los ingresos del demandado, es decir y en su caso, del padre que ya no convive con ellos. Debe entonces ofrecer y producir prueba en tal sentido.

A veces ello resulta simple, por ejemplo si es un empleado de comercio que se encuentra debidamente registrado en su trabajo y ese es su único ingreso. Es el caso ideal jurídicamente hablando, porque no existen aquí dudas sobre el ingreso total del padre. Pero la mayoría de las veces la realidad es otra y probar el caudal económico del demandado se dificulta si por ejemplo, trabaja de manera independiente, trabaja en negro o es profesional y otros facturan a su nombre o no factura.

Por ello, en este tipo de juicios, se admite tanto la prueba directa (como lo sería un recibo de sueldo en blanco) como la prueba indirecta o por indicios, que sería acreditar por distintos medios que los movimientos económicos y la capacidad económica del alimentante no condicen con sus supuestos ingresos declarados.

Y porque nadie duda sobre la urgencia que implica realizar un reclamo por cuota alimentaria, esa realidad plantea la necesidad no sólo de favorecer el acuerdo entre los padres que redundaría en beneficio directo de sus hijos/as, sino que en los casos en que ello no es posible, es necesario un proceso rápido y expeditivo que no demore aún más la satisfacción de derechos esenciales de niños, niñas y adolescentes.

Normativa relacionada del Código Civil y Comercial:

ARTÍCULO 658.– Regla general. Ambos progenitores tienen la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme a su condición y fortuna, aunque el cuidado personal esté a cargo de uno de ellos. La obligación de prestar alimentos a los hijos se extiende hasta los veintiún años, excepto que el obligado acredite que el hijo mayor de edad cuenta con recursos suficientes para proveérselos por sí mismo.

ARTÍCULO 659.- Contenido. La obligación de alimentos comprende la satisfacción de las necesidades de los hijos de manutención, educación, esparcimiento, vestimenta, habitación, asistencia, gastos por enfermedad y los gastos necesarios para adquirir una profesión u oficio. Los alimentos están constituidos por prestaciones monetarias o en especie y son proporcionales a las posibilidades económicas de los obligados y necesidades del alimentado.

ARTÍCULO 706. Principios generales de los procesos de familia.- El proceso en materia de familia debe respetar los principios de tutela judicial efectiva, inmediación, buena fe y lealtad procesal, oficiosidad, oralidad y acceso limitado al expediente.

a) Las normas que rigen el procedimiento deben ser aplicadas de modo de facilitar el acceso a la justicia, especialmente tratándose de personas vulnerables, y la resolución pacífica de los conflictos

  1. b) Los jueces ante los cuales tramitan estas causas deben ser especializados y contar con apoyo multidisciplinario.
  2. c) La decisión que se dicte en un proceso en que están involucrados niños, niñas o adolescentes, debe tener en cuenta el interés superior de esas personas.

Lucrecia Sportelli

Abogada – Mediadora especializada en Mediación Familiar

Estudio Jurídico Sportelli&Barbaro

 

Foto; abogados alimentos

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