Como al pasar y sin que se note mucho: “L’État, c’est moi” – El Estado soy Yo

El joven rey de Francia Luis XIV, habría pronunciado la temeraria frase en 1655 a sus tan solo dieciséis años ante el parlamento parisino resumiendo la concepción del derecho divino de gobernar que el rey tenía de nacimiento, transmitido por herencia, situándolo inclusive por encima de la ley.

 

Algo similar podría decirse que ocurrió en el recinto del cuerpo deliberativo suarense el pasado miércoles cuando sorpresivamente tres concejales tomaron la palabra para oponerse a la tantas veces conversada “banca del pueblo” luego de ser trabajada en comisión y perfeccionada por las diferentes bancadas que componen el arco político local.

En una temeraria visión de lo que representa ser concejal en una ciudad y de la real incidencia que tienen las decisiones que se toman en el recinto en la vida de los vecinos, los ediles de Juntos pertenecientes al radicalismo, secundados en la votación de forma negativa por integrantes de la facción del Pro en el mismo espacio, se opusieron a la creación de la iniciativa de la banca 17 o banca del pueblo generando que finalmente fuera rechazado el proyecto.

La misma establecía la posibilidad de que los vecinos y representantes de instituciones locales pudieran con un reglamento: claro, trabajado y detallado, acercar al recinto sus inquietudes para ser escuchadas y debatidas por los ediles.

El proyecto inicialmente planteado por Ricardo Salerno y al que posteriormente se le sumó el aporte de otros sectores había logrado, mediante el trabajo en comisión, perfeccionar parte del articulado inicial, para establecer un mecanismo más claro de cómo desarrollar la tarea dentro del recinto de una propuesta que siempre es bienvenida a la hora de establecer sistemas que faciliten la apertura y permitan a la ciudadanía acercarse con sus inquietudes.

El miércoles, desde el FdT Unidad y Renovación, el edil Flavio Diez había señalado claramente la importancia de aprobar este tipo de ideas que a su entender “tienen a la apertura del Concejo Deliberante” y tomó como ejemplo varias iniciativas en ese sentido como ser la de “concejal por un día”; “el buzón legislativo”, “las sesiones itinerantes” todos proyectos que a su entender tienden a la participación y a la apertura de la tarea legislativa local.

 

La negativa

 

Entre los argumentos que desde el mencionado sector del radicalismo dentro de Juntos esgrimieron para justificar la votación en forma negativa, se vertieron diversas autopercepciones aventureras por parte de los legisladores. Algunas de ellas vale la pena transcribir: “voy a adelantar mi voto negativo por como fue el tratamiento de la iniciativa”, “tiene que ver con el manejo y el tratamiento del expediente”, “ya tenemos muchas herramientas para conocer las inquietudes de los vecinos”, “proyectos que aprobamos nosotros”; “tenemos herramientas como representantes de un partido político, porque somos representantes de espacios políticos además de ser concejales”, “queremos conocer las necesidades del vecino, entonces caminemos la calle y traigamos los proyectos a este Concejo Deliberante”; “defiendo plenamente la institucionalidad del Concejo Deliberante”, “defiendo el rol que tenemos como concejales”, “si se considera la necesidad de crear una banca ciudadana para conocer cuáles son las problemáticas de los vecinos, entonces me parece que tenemos que reflexionar cómo estamos ejerciendo nuestro rol como concejales”, “sostengo la necesidad de seguir generando herramientas, pero no de esta manera (por la banca ciudadana)”.

Otros se animaron a decir “creo esfuma el concepto de representación directa que tenemos los concejales, digo esto porque las bancas las ocupamos nosotros en función de la cantidad de votos emitidos válidos por los ciudadanos a los partidos políticos habilitados” y diversas consideraciones similares.

 

“El Estado soy yo”

Tantas veces se trataron en el recinto temas tan poco relevantes por los “representantes del pueblo” que al escuchar como “caminan la calle” resulta hasta irónica la soberbia que muestran en ese estado de omnisciencia absoluta que les lleva a pensar a tres Concejales, elegidos a dedo para conformar una lista en un armado político local que “tienen representatividad directa” porque el espacio obtuvo la cantidad de votos suficientes para ocupar una banca… Hace recordar frases como “armen un partido político y ganen las elecciones si no les gusta”… así nos fue.

Por otra parte a la población poco le interesa cómo se “trató la iniciativa” y en todo caso le importa más si dicha propuesta sirve para algo. O si alguna vez van a dejar de proponer solucionar todo con un mayor gasto público e inauguraciones de monolitos con foto incluida ´pal face´.

Por si no se dieron cuenta, la credibilidad política (de todos) está devastada y quizás se pueda llegar a entender las razones que llevarían a oponerse a enfrentarse a dicha realidad, al sentar a un vecino común a que exponga una inquietud,  pero eso no va a resolver el problema de fondo y es que la dirigencia política -hace tiempo- esta terriblemente alejada de la realidad y hace agua con los reclamos que la sociedad necesita resolver.

Realmente… tienen que reflexionar cómo están ejerciendo el rol como concejales, que circunstancialmente les toca ocupar. Ese lugar que debería representar un honor de ahí la palabra Honorable Concejo Deliberante ya prácticamente en desuso.

Reflexionen sin soberbia y, si realmente creen en la institucionalidad y en la tarea que realizan, expongan todas las iniciativas que realmente sacaron a los vecinos del hambre o dieron un trabajo digno porque para eso fueron elegidos, para resolver los problemas de los vecinos.

Porque defender banderas partidarias y hasta en algunos casos ´tribuneras´ para quedar bien con el referente del partido de poco sirve si en la calle, esa que dicen recorrer, las personas siguen luchando por conseguir un trabajo que los dignifique, un techo digno, educación, salud, seguridad y tantas otras cosas más. Y mucho más indigno es hablar de representatividad con los comités cerrados…

Finalmente recordar que las ideas no le pertenecen a nadie y a la población poco le interesa sus internas políticas o el rédito que pueden sacar del usufructo de las mismas. Solo importa que contribuyan, desde el lugar que les toca, a resolver los problemas y mejorar la calidad de vida de los vecinos, los que a su entender “solo pueden darles un voto” y confiar en que ustedes “los elegidos” resolverán todas las vicisitudes que les pudieran ocurrir.

Vivimos tiempos difíciles en el país, pero con mezquindades y aún más con soberbia, no vamos a llegar muy lejos… mucho menos si creemos que “El Estado soy yo”.

 

 

 

 

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here