“Antes de que cante el gallo…”

Por Eduardo Minich

 “Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: “Antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces”. Y saliendo de allí, se echó a llorar amargamente.”   Mateo 26:75

 Ayer (Viernes Santo) los Cristianos recordamos la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Día de recogimiento y reflexión. De repaso por cada una de nuestras actitudes también.

Simultáneamente (también ayer) recordamos la histórica gesta de Malvinas de la cual hace ya 39 años.

Al igual que Pedro, muchos argentinos deberíamos también (hace ya tiempo) haber llorado amargamente.

¿Cuántas veces negamos a nuestros héroes? ¿Cuántas veces nos olvidamos de ellos? ¿Cuántas veces –por temor o vergüenza- le dimos vuelta la cara (los negamos) a nuestros excombatientes? ¿En cuántas excusas nos escudamos para justificar (negar) nuestro fervor al inicio de la gesta y nuestro ‘desentendimiento’ cuando el resultado del conflicto nos resultó adverso? “Nosotros no tuvimos nada que ver…” escuché decir muchas veces.

Hace casi 39 años que tenemos oportunidad de votar. Democracia la llamamos.

¿Cuántas veces hemos renegado (y negado) el haber votado a tal o cual gobernante porque nos sentimos decepcionados? En privado por supuesto. Igual que Pedro, solo que nosotros no lloramos. Solo nos escondemos.

Hace también pocos días (solo 8) recordamos, con una historia totalmente distorsionada, el ‘Golpe’ del 24 de marzo del ’76.

Nadie asume la situación de ese momento ¿El país andaba bien? ¿Había paz en la Argentina? ¿La economía no era un desastre? ¿La violencia no azotaba el país? ¿Nadie pidió el ‘Golpe’? ¿Nadie colaboró? ¿No hubo ningún político (de los partidos que aún hoy existen) que gobernó municipios, ocupó cargos públicos…? ¿Nadie firmó el decreto que ordenaba ‘el aniquilamiento’ del accionar subversivo…? Parece que nadie. Todos lo niegan. Todos se esconden. Igual que en un baile de disfraces, las caras están ocultas. Nadie fue. Tampoco, nadie llora amargamente, arrepentido por ‘la negación’.

Hasta negamos a un intendente

Vale la pena también recordar que hace pocos días (el 15 de marzo pasado) falleció a los 95 años el Coronel Lucio Gerardo Pedernera. Fue intendente de Coronel Suárez entre 1976 y 1981. Solo unos pocos lo recordaron públicamente. La mayoría lo negó.

Hago una aclaración necesaria: No lo conocí personalmente a Pedernera, nunca tuve trato con él, ni siquiera creo haber estado en algún lugar cercano… Pero existió. Fue intendente de Coronel Suárez, y vino como un soldado a cumplir la misión que le habían encomendado.

Sin ser de aquí, su accionar fue generoso y entusiasta. Promovió y apoyó numerosas realizaciones, Tantas como pocos pueden exhibir en apenas 5 años.

Solo algunas: Terminal de ómnibus; Aero estación; toda la canalización urbana para los desagües pluviales, apoyó la construcción de la Antena Repetidora de televisión (Cerro Curumalán). Promovió la creación del Parque Industrial; Barrio Aramburu y Banco Provincia…  Muchas más. Pero, para muchos, no existió.

Nuestra hipocresía como sociedad llega a tal punto de que, al final de la escalera por la que se accede al Concejo Deliberante (donde están las placas con los nombres de los intendentes), la de Pedernera no está. La retiraron por el solo hecho de haber sido designado por ese gobierno militar. De nuevo: la negación.

Otra vez la pregunta: ¿Los que (en el mismo período) siendo representantes de partidos políticos (radicales, peronistas…) ocuparon cargos en otros municipios o en ministerios, corrieron la misma suerte? ¿También fueron negados? ¿También fueron retiradas sus placas recordatorias? No lo sé.

La sociedad de Coronel Suárez le ha brindado ‘pleitesía’ a muchos, cuyos méritos (como intendente) no le llegaron ni a la altura de los tobillos. Sin embargo…

Nada digo de los que colaboraron entusiastamente en un período donde la dinámica de las realizaciones era fragorosa. ¿Tampoco estuvieron? ¿Se atreven a negarlo? ¿Sólo estigmatizaron a aquellos vecinos que, de buena fe, prestaron su apoyo y colaboración en la gestión? ¿Es justo eso?

A los que fueron sus amigos y lo negaron (y lo niegan o lo esconden) ¿Qué calificativo le pondrían?

Esta columna no tiene el propósito de juzgar las condiciones personales del citado, mucho menos compararlo con nadie. Solamente exponer los hechos.

Hace pocos días tuve la oportunidad de ver y escuchar, una nota que le hicieron -por América- Pablo Rossi y Eduardo Feinmann a Diego Guelar.

Imperdible, esclarecedora. Asumiendo su responsabilidad de haber sido  (*) ‘oficial montonero’.

Hasta que no nos saquemos la careta y cada cual asuma su responsabilidad y tenga la grandeza de ‘hacerse cargo’. De olvidarse de inventar roles que nunca tuvieron y, fundamentalmente, desterrar la negación, nuestro país no tiene remedio.

Lo de Guelar es un soplo de aire fresco, ojalá haya muchos que lo imiten. Sería un acto de grandeza y quizá, el inicio del camino hacia la reconciliación nacional.

La historia, nos guste o no, es la historia y los hechos son los hechos, las personas y las circunstancias existieron. Negarlos es un acto de hipocresía…

Pedro lloró amargamente, empero, en Argentina, el gallo sigue cantando y nadie acusa recibo…

 

(*) Por Youtube: “¿CFK y Kirchner fueron montoneros?”

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