Año nuevo ¿vida nueva?

Escribe Senador David A. Hirtz (UCR-JxC)

Estamos dejando atrás un 2020 impensado y seguramente inolvidable por el pésimo balance que de él podemos hacer. Cualquier mirada global que hagamos será negativa: la pandemia y su secuela de cuarentena eterna, el derrumbe de una economía ya golpeada, los temores por la salud y la vida, la inseguridad, la pérdida de trabajo, la ausencia de nuestros hijos y nietos en las aulas y una alta dosis de incertidumbre política.

Por eso es preferible apostar con mirada más optimista al 2021. Seguro que tampoco será sencillo. Ni la pandemia ni las consecuencias sociales y económicas saldrán rápidamente del escenario, pero entraremos en un año electoral y entonces es necesario que los argentinos hallemos opciones, propuestas y caminos alternativos que nos alienten a que es posible una mirada más optimista sobre los días futuros.

Trabajar en sentido positivo para que nuestra democracia funcione a pleno. Para que acordemos todos que resulta imprescindible que, para vivir mejor y en paz es necesario respetar el orden constitucional, la independencia de los poderes, la vigencia de las leyes y los derechos de cada individuo, el respeto a la propiedad y el acento de la gestión puesto en recuperar el trabajo, la producción, la inversión, la cultura del trabajo y el esfuerzo.

En definitiva: emprender el camino de acordar un plan estratégico de país entre los argentinos es condición necesaria para empezar a cerrar la denominada grieta nacional.

Desde 1930 Argentina no tiene un modelo de desarrollo y producción sostenido en el tiempo. Ello nos ha llevado a que este año tengamos un Producto por Habitante equivalente al de 1974. Es decir, hemos perdido casi medio siglo sin crecer, sin acordar una matriz productiva.

Así como con Alfonsín en 1983 pudimos acordar poner todo el esfuerzo en la recuperación democrática y el castigo a los genocidas, así hoy urge encontrar un camino común que ilusione a una sociedad que no soporta más ajustes e incertidumbres, a que es posible hallar un camino común aún en las divergencias, un proyecto productivo y social que nos aliente a pensar que podemos estar mejor.

He dicho alguna vez que los argentinos hemos sido expertos en desperdiciar oportunidades. El nuevo año debería ser el incentivo que nos ayude a generar el sueño colectivo de recuperar la movilidad social ascendente y la cultura y educación que nos hizo liderar la región.

Hemos probado por años todos los caminos sin un resultado positivo. Sería oportuno considerar 2021 como el año de iniciar el camino del desarrollo. Desde el lugar en que la política y la sociedad me han otorgado comprometo mi mejor esfuerzo en avanzar con estas ideas.

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