Ana María Fernández participó de: Un sueño, un desafío y un logro

Ana María Fernández, Juliana Uribe e Ivana Turrión
Ana María Fernández, en bicicleta, participó de una carrera que unió la cordillera con el mar. Es de Villa Maza y realizó el trayecto (bicicleteando) junto a dos amigas de la vecina localidad del distrito de Adolfo Alsina. Partieron el 30 de noviembre desde Bariloche y llegaron al balneario Las Grutas el 3 de diciembre.

 

Desafío Ruta 23 es una competencia que se realiza año tras año y en esta oportunidad convocó a 280 participantes que se atrevieron a recorrer el trayecto de 650 Km. para unir la ciudad cordillerana de San Carlos de Bariloche y el balneario de Las Grutas. La competencia se realizó en cuatro etapas.

La carrera de ciclismo Ruta 23 une la Cordillera y el Mar con un circuito de cuatro etapas y un total de 650 kilómetros.

Partiendo desde San Carlos de Bariloche y con el final en Las Grutas, el evento se llevó a cabo entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre pasado.

La competencia se realizó en cuatro etapas, saliendo el 30 de noviembre pasado desde Bariloche, recorriendo ese día 213 kilómetros hasta llegar a Ingeniero Jacobacci.

El segundo día cubrieron el tramo desde Ingeniero Jacobacci hasta Los Menucos cubriendo en ese día la distancia de 140 Km.

En el tercer día, las ciclistas mazenses debieron sortear una distancia de 180 Km. que es la une Los Menucos a Valcheta, donde pernoctaron.

El último día implicó un esfuerzo adicional, ya que venían de tres días intensos pero finalmente lograron arribar a la meta recorriendo el último tramo que implicó ‘pedalear’ otros 107 kilómetros hasta llegar al objetivo establecido: el balneario Las Grutas.

 

Un sueño hecho realidad.

Consultada Ana María Fernández, quien compitió en equipo con sus dos amigas (Juliana Uribe e Ivanna Turrión) se la percibió exultante, expresando  “No existe mejor sueño que aquel que se sueña despierto. Y no existe mejor sensación que ver nuestros sueños hechos realidad”

Reflexionando a seguido “Mis viejos me enseñaron que en la vida, para alcanzar tus sueños tenías que luchar, ser disciplinado, constante, apasionado y tener algún grado de locura para atreverte a todo ello. Fue la mejor herencia que pudieron dejarme y que yo le trasmito a su vez a mi hija” señaló.

Al ser requerida sobre los detalles de la preparación para afrontar tamaño desafío expresó “Por 3 meses dejé de lado mi mayor pasión: correr, para entrenarme en este duro Desafío Ruta 23, lo hice para probarme en otra actividad que me gusta mucho, el ciclismo. Para eso elegí a dos tremendas guerreras que sabía no me iban a fallar: Ivana Turrion y Juliana Uribe, mis hermanas del alma” contó sin disimular sus sentimientos ni sus emociones.

La preparación consistió en unos 3.200 km de entrenamiento, con todas las situaciones climáticas adversas que tocarán, no se paraba la rutina, concluyendo en que “como todo esfuerzo da sus frutos, pudimos completar en perfecto estado físico los 654 km totales uniendo Bariloche con Las Grutas en 4 días”  a lo que añadió “Lo que te cuesta te dura en tu memoria y en tu corazón para toda la vida, es una satisfacción que no se puede explicar sino se la vive” manifestó con profunda emoción.

La competencia implicó transitar por caminos de ripio muy feos, importantes subidas y terribles bajadas donde se veía al marcador de velocidad superar los 62 km. “Recé mucho, como siempre y como siempre Dios, la Morenita que va en mi mochila y mis Ángeles me cuidaron y en la fuerte caída que tuve me ayudaron a que sólo fueran golpes y algunos cortes pero por suerte se pude seguir.” Reconoció expresando que fue una tremenda experiencia. “La organización de la carrera fue tremenda y tremendo fue el grupo humano. Conocí muchas bellas personas, a todas las llevo en mi corazón. Me siento plenamente feliz, agradezco tener un excelente compañero de vida, mi esposo Sandro, que siempre me acompaña a cualquier locura que hago y es mi apoyo incondicional. A mi gran Amor, mi hija Gisela Rubio, también siempre alentándome, a la familia que me banca y colabora en lo que puede, a todos mis amigos, conocidos, Giuliano Gastón Moggia, Juan Cruz Etchezar , Diana Pérez, Ciclismo Zonal Bike Store que me entregó y prepara terrible bicicleta…” manifestó ya sobre el final, pidiendo perdón porque, seguramente, con la emoción pudo olvidarse de alguien.

Sobre el final, dio rienda suelta  a sus sentimientos expresando “

“La vida es corta, invierte tu tiempo en atrapar esos sueños que habitan en tu corazón”

¡Aguanten las Anacleta’s carajooooo!

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